miércoles, 27 de octubre de 2010
lunes, 23 de agosto de 2010
La narrativa de Chihuahua
En Chihuahua nacieron tres clásicos de la literatura mexicana: Martín Luis Guzmán (1887-1976), cuya novela posrevolucionaria La sombra del caudillo (1929) aún despierta polémicas; Rafael F. Muñoz (1899-1972), magnífico cuentista, y Carlos Montemayor (1947-2010), que decía que su mejor obra es Guerra en el Paraíso (1991), la historia novelada de la guerrilla de Lucio Cabañas y el ejército mexicano en la década de los 70 del siglo XX.
Tales apuntes vienen a razón de la clausura de la Semana de las Culturas de Chihuahua en la Ciudad de México, que se llevó a cabo del 18 al 22 de agosto en diferentes foros y en la que, además de conciertos, mesas redondas, muestras gastronómicas, artesanales, lecturas dramatizadas, presentaciones de libros, sirvió de corte de caja para, por medio de seis antologías, dar a conocer la riqueza artística de ese estado en los últimos 15 años. Aquí, por motivos de espacio, sólo me detendré a comentar su narrativa.
Otros autores, ya reconocidos en el arte de contar, son Ignacio Solares, Jesús Gardea, Alfredo Espinosa y Raúl Manríquez, quien, por cierto, tuvo la deferencia de ofrecerme para mi editorial Días de septiembre (2009), Premio Nacional de Novela Justo Sierra O’Reilly, de la Bienal de Literatura Yucatán 2007, en la que se retrata los vicios y las virtudes de lo que significa ser maestro en México.
De los narradores emergentes que han recibido la beca David Alfaro Siqueiros entre el 2005 y el 2009 se puede hablar de, por lo menos, 15 escritores, que son los que aparecen en la antología Narrativa (2010), compilada por la también escritora Liliana Pedroza, ganadora del Premio Chihuahua de Literatura 2008, con su cuentario Vida en otra parte (2009), que es un libro de viajes en el que la ficción y la realidad se confunden, van y vienen como si la literatura fuera un juego de espejos entre lo fantástico y lo cotidiano.
De los autores reseñados por Pedroza, conozco la obra de Blas García Flores, pues le voy a publicar su ópera prima: Carta del apóstol san Blas a los parralenses, de la que David Ojeda destaca “su poderío para hacer de su ciudad (Juárez) una evocación -atmosférica, argumental, sociológica, histórica- que lo recorre (el libro) de principio a fin”. Las piezas de Arminé Arjona, Ricardo Anzaldúa y Héctor Jaramillo, también compiladas en la antología, me parecieron dignas de destacar.
Pero el mejor descubrimiento de la nueva narrativa chihuahuense me lo ofreció Raúl Manríquez que, hará cosa de un año, me mandó el maquinescrito Del Aleph al Guernica, de Juan Marcelino Ruiz, profesor de primaria en Ciudad Cuauhtémoc, Chihuahua, cuyo humor negro hace de sus cuentos una delicia. Tal libro está a días de venderse en librerías.
Publicado en Diario El Economista, el 22 de agosto de 2010, por Marcial Fernández
Tales apuntes vienen a razón de la clausura de la Semana de las Culturas de Chihuahua en la Ciudad de México, que se llevó a cabo del 18 al 22 de agosto en diferentes foros y en la que, además de conciertos, mesas redondas, muestras gastronómicas, artesanales, lecturas dramatizadas, presentaciones de libros, sirvió de corte de caja para, por medio de seis antologías, dar a conocer la riqueza artística de ese estado en los últimos 15 años. Aquí, por motivos de espacio, sólo me detendré a comentar su narrativa.
Otros autores, ya reconocidos en el arte de contar, son Ignacio Solares, Jesús Gardea, Alfredo Espinosa y Raúl Manríquez, quien, por cierto, tuvo la deferencia de ofrecerme para mi editorial Días de septiembre (2009), Premio Nacional de Novela Justo Sierra O’Reilly, de la Bienal de Literatura Yucatán 2007, en la que se retrata los vicios y las virtudes de lo que significa ser maestro en México.
De los narradores emergentes que han recibido la beca David Alfaro Siqueiros entre el 2005 y el 2009 se puede hablar de, por lo menos, 15 escritores, que son los que aparecen en la antología Narrativa (2010), compilada por la también escritora Liliana Pedroza, ganadora del Premio Chihuahua de Literatura 2008, con su cuentario Vida en otra parte (2009), que es un libro de viajes en el que la ficción y la realidad se confunden, van y vienen como si la literatura fuera un juego de espejos entre lo fantástico y lo cotidiano.
De los autores reseñados por Pedroza, conozco la obra de Blas García Flores, pues le voy a publicar su ópera prima: Carta del apóstol san Blas a los parralenses, de la que David Ojeda destaca “su poderío para hacer de su ciudad (Juárez) una evocación -atmosférica, argumental, sociológica, histórica- que lo recorre (el libro) de principio a fin”. Las piezas de Arminé Arjona, Ricardo Anzaldúa y Héctor Jaramillo, también compiladas en la antología, me parecieron dignas de destacar.
Pero el mejor descubrimiento de la nueva narrativa chihuahuense me lo ofreció Raúl Manríquez que, hará cosa de un año, me mandó el maquinescrito Del Aleph al Guernica, de Juan Marcelino Ruiz, profesor de primaria en Ciudad Cuauhtémoc, Chihuahua, cuyo humor negro hace de sus cuentos una delicia. Tal libro está a días de venderse en librerías.
Publicado en Diario El Economista, el 22 de agosto de 2010, por Marcial Fernández
domingo, 16 de mayo de 2010
Premian a México en España
Mucho México este fin de semana. Conseguí ingredientes mexicanos, cociné mole, arroz, frijolitos, quesadillas, guacamole, etc. Casi, casi una auténtica comida mexicana, tenía hasta cerveza mexicana. Lástima que las tortillas sean tan malas. Parecía que estaba celebrando la visita de Felipe Calderón a este país, ni más ni menos que para participar en la Cumbre México-Unión Europea, donde lo nombrarán socio estratégico por ser una de las economías emergentes de América Latina o más bien por ser el puente entre América Latina y Estados Unidos de América. Pobre México -decía Santana- tan lejos de Dios, tan cerca de los Estados Unidos. Cuando el país se está desmoronando, cuando se ha publicado esta misma semana la cantidad de muertes que se han originado desde la llamada Guerra contra el narcotráfico. Qué verguenza! Encima le otorgan a México el premio Nueva Economía Fórum 2009 a la Cohesión Social y el Desarrollo Económico. Si Felipe Calderón tuviera un poco de vergüenza rechazaría el premio, aunque fuera por vergüenza, repito. México no había tenido una situación política y económica tan desastrosa desde mucho tiempo atrás. Y así piensa celebrar Centenario y Bicentenario. ¿Qué festejamos Felipe? ¿El miedo? ¿El dolor de los que han perdido familiares en esta lucha sin sentido? ¿La tristeza de los que han tenido que abandonar su tierra por amenazas? ¿los secuestros? ¿la facilidad con que ahora se llevan a cabo asaltos a mano armada y asesinatos con toda confianza sabiendo que el sistema de justicia está desbordado y es más que difícil recibir un castigo por los delitos?
No tenemos nada que festejar, es tiempo de trabajar y pensar formas de solucionar la situación del país. Los intercambios de banderitas con España están muy bien, quedan muy bien para la foto, pero mucho mejor estaría recuperar la dignidad ante Estados Unidos y representar los intereses de los mexicanos.
No tenemos nada que festejar, es tiempo de trabajar y pensar formas de solucionar la situación del país. Los intercambios de banderitas con España están muy bien, quedan muy bien para la foto, pero mucho mejor estaría recuperar la dignidad ante Estados Unidos y representar los intereses de los mexicanos.
viernes, 23 de abril de 2010
El Creel de mis recuerdos...
Con suma tristeza he visto el vídeo de la matanza de Creel del pasado 15 de marzo. He reconocido paisajes, casas, anuncios, la carretera. He reconocido Creel, ese pueblo entrañable que pisé por primera vez a los once años. Iba de camino a Chihuahua, buscaba un lugar en la “Amiga de la Obrera” para seguir estudiando como hacían tantas niñas de mi pueblo. Ahora sé que tuve suerte de no ser admitida, me dijeron que había muchas niñas con más necesidad buscando un lugar y yo tenía la cara limpia, un par de zapatos y una madre que me traía la ropa limpia y planchada. El destino me llevó a Cuauhtémoc donde estudié secundaria, preparatoria y volví después de la Universidad a trabajar en diversos sitios. Adopté Cuauhtémoc como mi ciudad, pero nunca olvidé mis orígenes, mi pueblo natal, Cerocahui y todo el trayecto del tren Chihuahua al Pacífico.
A finales de la década de los ochenta, cuando yo buscaba una escuela secundaria para continuar mis estudios, Creel era el inicio de la civilización; había gasolinera, empezaba el camino pavimentado, ¡había incluso luz eléctrica! Ese lujo les permitía tener frigoríficos y con ello las consecuentes maravillas como las paletas heladas, los pollos “americanos”, etc. Los que veníamos de poblados lejanos abríamos los ojos extasiados ante la vida moderna de Creel.
Me gustaba aquél pueblo, siempre lo consideré un pueblo mágico. El paisaje majestuoso y entrañable combinado con esa población cosmopolita, el romanticismo de los estudiantes de la escuela de monjas que tocaban la guitarra y cantaban canciones de José Luis Perales y Mocedades. Todo me gustaba, deseaba irme a vivir a Creel algún día. Tuve un novio en Creel; conocí a Juan Carlos en Creel; pasé un excelente inicio de año en Creel; disfruté del mejor concierto de mi vida en Creel; viví un fin de semana mágico en Creel con el que ahora es mi esposo… En fin, Creel significó para mí muchos sueños, era parada obligatoria en las idas y vueltas a Cerocahui; pasábamos por Creel antes de visitar a Romayne Wheleer y parábamos a desayunar … ¡mh! Cómo recuerdo esos desayunos con la gente del Banco de Alimentos. Recuerdo también al Molkas, la placita, la oficina de Correos, pero sobre todo la estación del tren. Era casi de película cada vez que pasaba por Creel, miraba con ansiedad por la ventanilla del tren, corría a los vestíbulos para ver, para buscar, ¿qué buscaba? Nada, era el olor, era la sensación, era un sentimiento indescriptible que me motivaba aquél adorable pueblecito donde empezaba mi tierra, mis montañas, mis árboles, mis casitas de adobe con la columna de humo queriendo llegar al cielo. Cuando volvía de Cerocahui, igual me invadía una excitación especial al llegar a Creel, siempre era el principio o el fin, siempre fue especial, hasta la última vez que llegué a comer pollo asado con toda la familia.
Ahora que he visto el vídeo he sentido un sobrecogimiento fuerte, un dolor indescriptible al ver mi tierra tomada por las redes de narcotráfico. Vivo lejos, pero me mantengo cerca gracias a las nuevas tecnologías. Habló a menudo por teléfono con familia y amigos y leo periódicos de mi tierra. Me niego a separarme, sigo perteneciendo allá, por eso siento que el problema del narcotráfico me concierne y por eso siento que ante la problemática actual, algo tenemos que hacer, aunque sea escribir nostálgicos artículos de opinión que recuerden lo hermosa que ha sido la Sierra Tarahumara, los tiempos tan buenos que hemos pasado en ella, cuando había trabajo, cuando los jóvenes teníamos alternativas de desarrollo y la tierra y los pinos eran suficientes para satisfacer nuestras necesidades. Escribo desde la nostalgia, escribo desde la distancia.
A finales de la década de los ochenta, cuando yo buscaba una escuela secundaria para continuar mis estudios, Creel era el inicio de la civilización; había gasolinera, empezaba el camino pavimentado, ¡había incluso luz eléctrica! Ese lujo les permitía tener frigoríficos y con ello las consecuentes maravillas como las paletas heladas, los pollos “americanos”, etc. Los que veníamos de poblados lejanos abríamos los ojos extasiados ante la vida moderna de Creel.
Me gustaba aquél pueblo, siempre lo consideré un pueblo mágico. El paisaje majestuoso y entrañable combinado con esa población cosmopolita, el romanticismo de los estudiantes de la escuela de monjas que tocaban la guitarra y cantaban canciones de José Luis Perales y Mocedades. Todo me gustaba, deseaba irme a vivir a Creel algún día. Tuve un novio en Creel; conocí a Juan Carlos en Creel; pasé un excelente inicio de año en Creel; disfruté del mejor concierto de mi vida en Creel; viví un fin de semana mágico en Creel con el que ahora es mi esposo… En fin, Creel significó para mí muchos sueños, era parada obligatoria en las idas y vueltas a Cerocahui; pasábamos por Creel antes de visitar a Romayne Wheleer y parábamos a desayunar … ¡mh! Cómo recuerdo esos desayunos con la gente del Banco de Alimentos. Recuerdo también al Molkas, la placita, la oficina de Correos, pero sobre todo la estación del tren. Era casi de película cada vez que pasaba por Creel, miraba con ansiedad por la ventanilla del tren, corría a los vestíbulos para ver, para buscar, ¿qué buscaba? Nada, era el olor, era la sensación, era un sentimiento indescriptible que me motivaba aquél adorable pueblecito donde empezaba mi tierra, mis montañas, mis árboles, mis casitas de adobe con la columna de humo queriendo llegar al cielo. Cuando volvía de Cerocahui, igual me invadía una excitación especial al llegar a Creel, siempre era el principio o el fin, siempre fue especial, hasta la última vez que llegué a comer pollo asado con toda la familia.
Ahora que he visto el vídeo he sentido un sobrecogimiento fuerte, un dolor indescriptible al ver mi tierra tomada por las redes de narcotráfico. Vivo lejos, pero me mantengo cerca gracias a las nuevas tecnologías. Habló a menudo por teléfono con familia y amigos y leo periódicos de mi tierra. Me niego a separarme, sigo perteneciendo allá, por eso siento que el problema del narcotráfico me concierne y por eso siento que ante la problemática actual, algo tenemos que hacer, aunque sea escribir nostálgicos artículos de opinión que recuerden lo hermosa que ha sido la Sierra Tarahumara, los tiempos tan buenos que hemos pasado en ella, cuando había trabajo, cuando los jóvenes teníamos alternativas de desarrollo y la tierra y los pinos eran suficientes para satisfacer nuestras necesidades. Escribo desde la nostalgia, escribo desde la distancia.
domingo, 25 de octubre de 2009
el mundo virtual de los niños
Ahora resulta que a mi hijo le ha dado por entrar a Habbo. Atónita me pregunto que demonios es eso del Habbo. Me cuenta de amigos, de un empleo, de salas, créditos, pixeles, furnis, etc. Pero ¿de qué habla? Parece como si fuera otro idioma. ¿Empleo? ¿Amigos? Sin remedio acudo a San Google para solicitar orientación.
Habbo, amiga mía -me dice con voz grave, el señor Google- no es ninguna novedad, tiene más de 5 años funcionando en la red, es antecedente de Second Life. Ah, Second Life me suena, he oído hablar de ese programa donde la gente se crea una vida virtual y juega a ser otra persona o ser la misma pero sin moverse, sin salir de casa, sin tener que hacer más esfuerzo que el de los músculos dactilares al teclear o al mover el Mouse.
En un principio suena bien, parece un juego inocente, los niños entrando a un mundo virtual, ejercitando la capacidad de manejar el ordenador cada vez mejor que los padres. He encontrado en esta búsqueda algunas opiniones que animan a entrar a habbo para que nuestros niños se hagan más virtuales.
No estoy segura de las bondades de este mundo virtual para los niños. Extraño (y eso que soy joven) los tiempos en que los niños jugaban en las calles, con pelotas, con cuerdas, con botes o sin nada, consigo mismos y nada más.
De pronto he recordado a mi madre, enfadada conmigo por encontrarme a todas horas leyendo. Leyendo irreverencias, sobre todo. Pero ¿qué otra cosa iba a leer en Cerocahui, si ya me sabía de memoria los libros de texto de primaria y aquél Antiguo Testamento de pastas duras que me regaló el abuelo Beto?
Todas las novelillas que pasaban por mis manos, fueran de El Libro Vaquero, El Libro Semanal o Sentimental, Así Soy y Qué, Historias de Traileros, hasta aquéllas inolvidables Joyas de la Literatura Universal, eran engullidas por mi mente infantil sin llegar a comprender exactamente el significado de la mayor parte de los contenidos, pero formando ya un hábito que me ha servido como base para mi carrera y mi formación futura, el hábito de la lectura. A veces vorazmente, leyendo a hurtadillas con una lámpara de baterías por debajo de las cobijas, en la trastienda, en algún rincón, en cualquier parte para no ser reprendida por perder el tiempo en bobadas.
Recuerdo aquello y me pregunto si la historia se repite. Me asusta la afición de mi hijo a las nuevas tecnologías, quiero lanzarlo a la calle, a jugar, al parque. Muchas veces le pregunto si se ha puesto de acuerdo para salir con algún amigo, otras veces le animo a salir, algunas veces más enfadada le doy un grito y le digo que levante su trasero de la silla y se largue por ahí a vivir la vida real, que se deje de mundos virtuales.
Confieso mi desconcierto ante el fenómeno de las nuevas tecnologías y los niños. Mi intuición me dice que debe irse a jugar, a convivir con más amigos, pero luego recuerdo a mi madre, que juzgaba pérdida de tiempo mis largas horas dedicadas a la lectura.
Tengo otro elemento de juicio, cuando por casualidad veo a mi hijo jugando con más niños, están hablando de su personaje de habbo, de Messenger, tuenti, PSP, WII, Nintendo, etc. Podríamos aplicar que el mal de mucho consuelo de tontos, pero prefiero creer que las cosas han cambiado a ritmo tan acelerado que a mis treinta me voy quedando antigua y no comprendo el mundo en que se desenvuelven los niños de cuarto o quinto de primaria.
El tema es largo y complejo, tendré que seguir investigando para poder formarme como una cibermamá, por lo pronto, aquí dejo esta opinión en El Ágora de Chihuahua, que, aunque es virtual, para mí es un enlace real con mi tierra, a tantos kilómetros de distancia.
Habbo, amiga mía -me dice con voz grave, el señor Google- no es ninguna novedad, tiene más de 5 años funcionando en la red, es antecedente de Second Life. Ah, Second Life me suena, he oído hablar de ese programa donde la gente se crea una vida virtual y juega a ser otra persona o ser la misma pero sin moverse, sin salir de casa, sin tener que hacer más esfuerzo que el de los músculos dactilares al teclear o al mover el Mouse.
En un principio suena bien, parece un juego inocente, los niños entrando a un mundo virtual, ejercitando la capacidad de manejar el ordenador cada vez mejor que los padres. He encontrado en esta búsqueda algunas opiniones que animan a entrar a habbo para que nuestros niños se hagan más virtuales.
No estoy segura de las bondades de este mundo virtual para los niños. Extraño (y eso que soy joven) los tiempos en que los niños jugaban en las calles, con pelotas, con cuerdas, con botes o sin nada, consigo mismos y nada más.
De pronto he recordado a mi madre, enfadada conmigo por encontrarme a todas horas leyendo. Leyendo irreverencias, sobre todo. Pero ¿qué otra cosa iba a leer en Cerocahui, si ya me sabía de memoria los libros de texto de primaria y aquél Antiguo Testamento de pastas duras que me regaló el abuelo Beto?
Todas las novelillas que pasaban por mis manos, fueran de El Libro Vaquero, El Libro Semanal o Sentimental, Así Soy y Qué, Historias de Traileros, hasta aquéllas inolvidables Joyas de la Literatura Universal, eran engullidas por mi mente infantil sin llegar a comprender exactamente el significado de la mayor parte de los contenidos, pero formando ya un hábito que me ha servido como base para mi carrera y mi formación futura, el hábito de la lectura. A veces vorazmente, leyendo a hurtadillas con una lámpara de baterías por debajo de las cobijas, en la trastienda, en algún rincón, en cualquier parte para no ser reprendida por perder el tiempo en bobadas.
Recuerdo aquello y me pregunto si la historia se repite. Me asusta la afición de mi hijo a las nuevas tecnologías, quiero lanzarlo a la calle, a jugar, al parque. Muchas veces le pregunto si se ha puesto de acuerdo para salir con algún amigo, otras veces le animo a salir, algunas veces más enfadada le doy un grito y le digo que levante su trasero de la silla y se largue por ahí a vivir la vida real, que se deje de mundos virtuales.
Confieso mi desconcierto ante el fenómeno de las nuevas tecnologías y los niños. Mi intuición me dice que debe irse a jugar, a convivir con más amigos, pero luego recuerdo a mi madre, que juzgaba pérdida de tiempo mis largas horas dedicadas a la lectura.
Tengo otro elemento de juicio, cuando por casualidad veo a mi hijo jugando con más niños, están hablando de su personaje de habbo, de Messenger, tuenti, PSP, WII, Nintendo, etc. Podríamos aplicar que el mal de mucho consuelo de tontos, pero prefiero creer que las cosas han cambiado a ritmo tan acelerado que a mis treinta me voy quedando antigua y no comprendo el mundo en que se desenvuelven los niños de cuarto o quinto de primaria.
El tema es largo y complejo, tendré que seguir investigando para poder formarme como una cibermamá, por lo pronto, aquí dejo esta opinión en El Ágora de Chihuahua, que, aunque es virtual, para mí es un enlace real con mi tierra, a tantos kilómetros de distancia.
jueves, 3 de septiembre de 2009
Brillante conferencia del Dr. Ramón Reig
Ante estudiantes de Comunicación del ITESM y del Colegio de Periodistas de Chihuahua
Por Valentín Ramírez Llanes
Brillante y muy ilustrativa resultó la conferencia magistral impartida por el Doctor Ramón Reig a estudiantes de la carrera de comunicación del ITESM y a integrantes del Colegio de Periodistas del Estado de Chihuahua, sobre el sentido tema de Periodismo y Muerte: bases teóricas y psicosociales, y el caso México.
El destacado ponente, de origen español, pero muy conocido y reconocido en Chihuahua luego de coordinar los estudios de Doctorado en Comunicación por parte de la Universidad de Sevilla, en coordinación con la Facultad de Filosofía de la UACH, abrió su participación señalando que muerte y miedo son emociones que acompañan al hombre desde siempre, pero que en los últimos tiempos, en todo el mundo, especialmente en Méxio y Chihuahua, se ha multiplicado llegando a niveles de terror.
La sociedad actual esta impregnada de antivalores relacionados con la divulgación de actos de muerte y miedo a través de los medios de comunicación, que en aras de obtener mejores ingresos y elevar la tirada y el raiting, promueven informaciones denigrantes que van desde la presentación de la noticia con fotos que van contra dignidad humana.
El destacado ponente señaló que de acuerdo con la teoría del miedo de Jean Delaumeu, el miedo se entiende como una emoción individual de choque sorpresa, que va precedida por la toma de conciencia de un peligro presente que obliga a estar tenso, y eso es lo que está sucediendo en Chihuahua con tantos actos de terror realizados por el crimen organizado.
Los miedos de hoy son muy claros, indicó el expositor, el hombre moderno tiene miedo no solo de la violencia entendida como acciones agresivas. Tiene miedo también a la tecnología y sus avances desmedidos, a la inmigración y a la pobreza que son aspecos que sin aparecer violentos como solemos entender estos sucesos, dejan su cuota de violencia que en algunos casos se considera como violencia extrema.
Hay también un miedo muy singular, señaló el maestro Reig, y es el miedo al fracaso que la popia sociedad nos impone como un valor a seguir, dejando de lado el ser, para poner adelante el tener. E miedo también está relacionado con la crisis y la mercadotécnia, al promover acciones como las ocurridas con la suspensión de clases durante la aparición de la influenza en México.
Se crea un ambiente de miedo y temor, y la sociedad en su conjunto se envuelve en estos miedos, que no son sino acciones irresponsables que afectan a todo mundo, cuando se podría haber tratado por partes y especialmente donde apareció la “epidemia” y no en todo el país, dijo.
Respecto a la participación de periodismo en divulgar las acciones del crimen oganizado o del crimen organizado en el ámbito del perdiodismo, el maestro señaló que el ser humnao empezó a manejar este tipo de temsa en los medios, al constatar que elevan el raiting e incrementan por ende las ganancias, toda vez que a partir de sucesos relevantes en el ámbito del crimen, aparejaron sus noticias con informaciones políticas y empresariales, que son consideradas origen del periodismo en el mundo.
Las informaciones sobre asesinatos, ejecusiones, violenca, actividades publicitarias del crimen organizado se han apoderado de las noticias titulares de los medios, porque desaortunadamente venden bastante, sin embargo se incurre en un error al dar a conocer noticias de este tipo sin interpretación: se trata de informar, interpetar el suceso y fomar, señaló, solo de esta manera se puede reducir el miedo de los lectores y de al sociedd en general, sin dejar de estar informado.
Esto significa que se pueden manejar notas de crimen y violencia, pero siempe y caundo se de una explicación satisfactoria del suceso ocurrido y no simplemente se inoforme sin interoertar, o se expongan fotos denigranets de la dignidad humana, no importa que el violentado ya esté muerto, conserva sus derechos y los de su familia a no ser expuesto en forma denigrante, señaló.
El morbo en periodismo debe ser descartado, es no es una forma sana de hacer periodismo de altura, no con titulares de morbo, sexo y violencia que es una de las carateristicas de los medios de ahora, se hace buen periodismo, son aspectos que nada tien que ver con el perdiodismo de nivel, reafirmó en ponente.
Al término de su temática se realizó una serie de preguntas y respuestas que tanto estudiantes como periodistas del Colegio le hicieronal Doctor Ramón Reig, que estará presente en el VII Bienal Iberoamercana de Comunicación que tendrá como sede a la UACH.
Por Valentín Ramírez Llanes
Brillante y muy ilustrativa resultó la conferencia magistral impartida por el Doctor Ramón Reig a estudiantes de la carrera de comunicación del ITESM y a integrantes del Colegio de Periodistas del Estado de Chihuahua, sobre el sentido tema de Periodismo y Muerte: bases teóricas y psicosociales, y el caso México.
El destacado ponente, de origen español, pero muy conocido y reconocido en Chihuahua luego de coordinar los estudios de Doctorado en Comunicación por parte de la Universidad de Sevilla, en coordinación con la Facultad de Filosofía de la UACH, abrió su participación señalando que muerte y miedo son emociones que acompañan al hombre desde siempre, pero que en los últimos tiempos, en todo el mundo, especialmente en Méxio y Chihuahua, se ha multiplicado llegando a niveles de terror.
La sociedad actual esta impregnada de antivalores relacionados con la divulgación de actos de muerte y miedo a través de los medios de comunicación, que en aras de obtener mejores ingresos y elevar la tirada y el raiting, promueven informaciones denigrantes que van desde la presentación de la noticia con fotos que van contra dignidad humana.
El destacado ponente señaló que de acuerdo con la teoría del miedo de Jean Delaumeu, el miedo se entiende como una emoción individual de choque sorpresa, que va precedida por la toma de conciencia de un peligro presente que obliga a estar tenso, y eso es lo que está sucediendo en Chihuahua con tantos actos de terror realizados por el crimen organizado.
Los miedos de hoy son muy claros, indicó el expositor, el hombre moderno tiene miedo no solo de la violencia entendida como acciones agresivas. Tiene miedo también a la tecnología y sus avances desmedidos, a la inmigración y a la pobreza que son aspecos que sin aparecer violentos como solemos entender estos sucesos, dejan su cuota de violencia que en algunos casos se considera como violencia extrema.
Hay también un miedo muy singular, señaló el maestro Reig, y es el miedo al fracaso que la popia sociedad nos impone como un valor a seguir, dejando de lado el ser, para poner adelante el tener. E miedo también está relacionado con la crisis y la mercadotécnia, al promover acciones como las ocurridas con la suspensión de clases durante la aparición de la influenza en México.
Se crea un ambiente de miedo y temor, y la sociedad en su conjunto se envuelve en estos miedos, que no son sino acciones irresponsables que afectan a todo mundo, cuando se podría haber tratado por partes y especialmente donde apareció la “epidemia” y no en todo el país, dijo.
Respecto a la participación de periodismo en divulgar las acciones del crimen oganizado o del crimen organizado en el ámbito del perdiodismo, el maestro señaló que el ser humnao empezó a manejar este tipo de temsa en los medios, al constatar que elevan el raiting e incrementan por ende las ganancias, toda vez que a partir de sucesos relevantes en el ámbito del crimen, aparejaron sus noticias con informaciones políticas y empresariales, que son consideradas origen del periodismo en el mundo.
Las informaciones sobre asesinatos, ejecusiones, violenca, actividades publicitarias del crimen organizado se han apoderado de las noticias titulares de los medios, porque desaortunadamente venden bastante, sin embargo se incurre en un error al dar a conocer noticias de este tipo sin interpretación: se trata de informar, interpetar el suceso y fomar, señaló, solo de esta manera se puede reducir el miedo de los lectores y de al sociedd en general, sin dejar de estar informado.
Esto significa que se pueden manejar notas de crimen y violencia, pero siempe y caundo se de una explicación satisfactoria del suceso ocurrido y no simplemente se inoforme sin interoertar, o se expongan fotos denigranets de la dignidad humana, no importa que el violentado ya esté muerto, conserva sus derechos y los de su familia a no ser expuesto en forma denigrante, señaló.
El morbo en periodismo debe ser descartado, es no es una forma sana de hacer periodismo de altura, no con titulares de morbo, sexo y violencia que es una de las carateristicas de los medios de ahora, se hace buen periodismo, son aspectos que nada tien que ver con el perdiodismo de nivel, reafirmó en ponente.
Al término de su temática se realizó una serie de preguntas y respuestas que tanto estudiantes como periodistas del Colegio le hicieronal Doctor Ramón Reig, que estará presente en el VII Bienal Iberoamercana de Comunicación que tendrá como sede a la UACH.
jueves, 13 de agosto de 2009
Nacionalismo y futbol
El enfrentamiento futbolístico de este 12 de agosto ha tenido un histórico desenlace: el tricolor ha vencido a los gringos. Escucho por las calles chihuahuenses la algarabía de los carros festejando la victoria. Se reúnen los fanáticos a celebrar la victoria tanto en la
Glorieta de Pancho Villa, como en El Ángel de la independencia del DF. Festejos similares se llevan a cabo en muchas ciudades del país.
Da gusto tener motivos de alegría. Quizá con este triunfo de la selección mexicana se nos pase a los chihuahuenses el sabor amargo de los cinco muertos en el Far West, la balacera del Periférico de la Juventud y el atentado al director del CERESO.
Leo en algún diario nacional que el público mexicano abucheo el himno nacional de los vecinos del norte. Como siempre sale a relucir ese extraño sentimiento de amor-odio de los mexicanos hacia los gringos. Con este partido de futbol, se deja ver la mexicanez en su máxima expresión. El continuo esfuerzo del sistema educativo nacional, los medios de comunicación y demás fuentes de formación de los mexicanos dan fruto. No en vano estamos todos los lunes haciendo honores a la bandera desde que todavía no tenemos ni idea el significado de este tipo de actos. No estoy muy segura de que alguna vez tengamos conciencia de dicho significado, -dicho sea de paso-. En lo que a mí respecta siempre había visto con mucha naturalidad las medidas nacionalistas, pues no conocía otra forma de educación. Fue al llegar a otro país cuando me di cuenta de que otra forma de educarnos es posible. Dos amigos italianos que tengo en España le decían a mi amiga Mónica (una tapatía muy orgullosa de nuestra tierra) que no comprendían los homenajes a la bandera y se quedaban con la boca abierta cuando mi amiga les presumía su participación en la escolta, como un puesto de honor por sus altas calificaciones.
Nos comen el coco. Desde pequeños nos van sembrando un nacionalismo que no nos lleva a ninguna parte. Está muy bien abuchear a los gringos, pero mucho mejor estaría actuar en consecuencia y abuchear las medidas gubernamentales que ponen a los mexicanos por debajo de los gringos en muchos sentidos. Vale manifestar nuestra alegría por el triunfo del Tri, pero mucho más valor tendría manifestar nuestro descontento por el servilismo del gobierno mexicano ante el vecino norteño. Nos estamos quedando solos en Latinoamérica, México y Colombia son los dos únicos países que siguen mostrando su lealtad incondicional al imperialismo yanqui. Casualmente son los dos países con mayores problemas de violencia, narcotráfico y corrupción.
El nacionalismo mexicano está mal encausado. Ya no son los tiempos de Lázaro Cárdenas, el mundo avanza hacia la globalización y los nacionalismos se convierten en cadenas que evitan el progreso. Sobre todo porque no son nacionalismos reales, sirven en la superficie, como máscara para ocultar problemas profundos. Este sentimiento de amor a la patria se debe aprovechar para sembrar valores de responsabilidad, trabajo, respeto a la verdad y a la vida, entre otras cosas que adolecemos los mexicanos. Es decir, que es muy bueno alegrarse porque gana la selección mexicana y salir a festejar, pero mucho mejor será cuando tomemos conciencia de lo que una nación significa y nos convirtamos en ciudadanos, es decir en personas informadas, exigentes con sus gobiernos, críticos y dispuestos a luchar para cambiar el rumbo del país.
Rosalba Mancinas Chávez: rmancinas@gmail.com.
*Este texto ha sido publicado en El Ágora de Chihuahua, www.elagoradechihuahua.com.
Glorieta de Pancho Villa, como en El Ángel de la independencia del DF. Festejos similares se llevan a cabo en muchas ciudades del país.
Da gusto tener motivos de alegría. Quizá con este triunfo de la selección mexicana se nos pase a los chihuahuenses el sabor amargo de los cinco muertos en el Far West, la balacera del Periférico de la Juventud y el atentado al director del CERESO.
Leo en algún diario nacional que el público mexicano abucheo el himno nacional de los vecinos del norte. Como siempre sale a relucir ese extraño sentimiento de amor-odio de los mexicanos hacia los gringos. Con este partido de futbol, se deja ver la mexicanez en su máxima expresión. El continuo esfuerzo del sistema educativo nacional, los medios de comunicación y demás fuentes de formación de los mexicanos dan fruto. No en vano estamos todos los lunes haciendo honores a la bandera desde que todavía no tenemos ni idea el significado de este tipo de actos. No estoy muy segura de que alguna vez tengamos conciencia de dicho significado, -dicho sea de paso-. En lo que a mí respecta siempre había visto con mucha naturalidad las medidas nacionalistas, pues no conocía otra forma de educación. Fue al llegar a otro país cuando me di cuenta de que otra forma de educarnos es posible. Dos amigos italianos que tengo en España le decían a mi amiga Mónica (una tapatía muy orgullosa de nuestra tierra) que no comprendían los homenajes a la bandera y se quedaban con la boca abierta cuando mi amiga les presumía su participación en la escolta, como un puesto de honor por sus altas calificaciones.
Nos comen el coco. Desde pequeños nos van sembrando un nacionalismo que no nos lleva a ninguna parte. Está muy bien abuchear a los gringos, pero mucho mejor estaría actuar en consecuencia y abuchear las medidas gubernamentales que ponen a los mexicanos por debajo de los gringos en muchos sentidos. Vale manifestar nuestra alegría por el triunfo del Tri, pero mucho más valor tendría manifestar nuestro descontento por el servilismo del gobierno mexicano ante el vecino norteño. Nos estamos quedando solos en Latinoamérica, México y Colombia son los dos únicos países que siguen mostrando su lealtad incondicional al imperialismo yanqui. Casualmente son los dos países con mayores problemas de violencia, narcotráfico y corrupción.
El nacionalismo mexicano está mal encausado. Ya no son los tiempos de Lázaro Cárdenas, el mundo avanza hacia la globalización y los nacionalismos se convierten en cadenas que evitan el progreso. Sobre todo porque no son nacionalismos reales, sirven en la superficie, como máscara para ocultar problemas profundos. Este sentimiento de amor a la patria se debe aprovechar para sembrar valores de responsabilidad, trabajo, respeto a la verdad y a la vida, entre otras cosas que adolecemos los mexicanos. Es decir, que es muy bueno alegrarse porque gana la selección mexicana y salir a festejar, pero mucho mejor será cuando tomemos conciencia de lo que una nación significa y nos convirtamos en ciudadanos, es decir en personas informadas, exigentes con sus gobiernos, críticos y dispuestos a luchar para cambiar el rumbo del país.
Rosalba Mancinas Chávez: rmancinas@gmail.com.
*Este texto ha sido publicado en El Ágora de Chihuahua, www.elagoradechihuahua.com.
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