El niño de Bescansa
El problema de las mujeres es que no somos un colectivo con intereses comunes o, mejor dicho, no tenemos la misma visión de nuestros intereses, dentro de nuestra condición femenina concurren múltiples posturas ideológicas y las más dispares formas de concebir nuestro papel en el siglo XXI.
Si de algo ha servido la exhibición del hijo de la diputada de Podemos, Carolina Bescansa, es para generar un debate público que podría pasar de lo anecdótico para llegar a profundizar en un tema que nos afecta a hombres y mujeres.
No he podido evitar acordarme de mi experiencia como madre-soltera-estudiante-y-trabajadora. Con 21 años me convertí en una madre inexperta que creía saberlo todo de maternidad, me parecía fácil hasta lo imposible.
Cursaba estudios de ciencias de la información y trabajaba de camarera. No contaba con otro ingreso más que lo que generaran mis propias manos. Podía cubrir una parte del cuidado del niño que destinaba normalmente a las horas que estaba en el restaurant, el resto del día lo llevaba conmigo a las clases, a las reuniones y a donde hiciera falta. Me negué a paralizar mis objetivos por la maternidad.
Cuando terminé la carrera me involucré en movimientos políticos y sociales que me llevaban a reuniones interminables donde mi hijo era un elemento más, siempre a mi lado, con un montón de juguetes, lápices de colores y cuadernos para dibujar mientras yo estaba en mis asuntos. Era gracioso ver a un niño de cuatro años haciendo preguntas filosóficas muy por encima de su edad, con un vocabulario extenso y una estructuración correctísima es sus intervenciones. A mis compañeros de trabajo y amigos les gustaba mi hijo, creo que llegaron a verlo como uno más.
Luego decidí cursar estudios de doctorado y él a mi lado, conmigo, yo luchando por mis sueños personales, él a mi lado, creciendo, adaptándose a los cambios que le suponían los distintos giros que iba dando mi vida. A los 7 años había pasado por 16 colegios.
Afortunadamente es fuerte e inteligente. Ahora tiene dieciseis años y es un chico estupendo, no tengo motivo alguno para arrepentirme de lo hecho. Pero algunas veces lo veo y siento que le robé parte de su infancia, me pregunto si hubiera estado mejor jugando con gente de su edad, haciendo amigos que serían para toda la vida. Lo veo y noto su mirada agridulce que me resulta una mirada triste. No sé si es así y hubiera sido así independientemente de su crianza pero no puedo evitar asociar esa forma que elegí para criarlo con su aparente melancolía interior y su estilo de vida solitario.
Casi nueve años después volví a ser madre y tuve que llevar a mi hija a todas partes conmigo durante un año y medio por la lactancia. Mi política ha sido diferente, he tenido la precaución de tener prevista a una persona que se encargue de ella, la lleve a dar un paseo, a disfrutar del sol y del aire mientras yo estoy encerrada en alguna reunión o impartiendo algún curso. Cuando he terminado con la lactancia ha sido más fácil, guardería y canguro mientras yo estoy trabajando. Ella está en un ambiente con gente de su edad, yo rindo más sin tener que estar cumpliendo dos funciones al mismo tiempo.
En este sentido puedo expresar mi experiencia y prefiero la segunda, adoro a mis hijos, los vivo y los he vivido al máximo a los dos pero creo que la segunda está teniendo un desarrollo más pausado, disfrutando de su infancia y de su entorno sin verse tan afectada por mi trabajo.
El acto de Carolina Bescansa pudo haber sido un guiño pero no veo correcto utilizar a los hijos para estrategia de propaganda. Aunque no conozco bien el tema, sólo puedo hablar desde mi propia experiencia y eso casi nunca es suficiente como argumento.
A ver qué opina Bescansa dentro de unos años.
jueves, 14 de enero de 2016
domingo, 16 de agosto de 2015
Miguel Hernández
Recordar a Miguel Hernández que desapareció en la oscuridad y recordarlo a plena luz, es un deber de España, un deber de amor. Pocos poetas tan generosos y luminosos como el muchachón de Orihuela cuya estatua se levantará algún día entre los azahares de su dormida tierra. No tenía Miguel la luz cenital del Sur como los poetas rectilíneos de Andalucía sino una luz de tierra, de mañana pedregosa, luz espesa de panal despertando. Con esta materia dura como el oro, viva como la sangre, trazó su poesía duradera. ¡Y éste fue el hombre que aquel momento de España desterró a la sombra! ¡Nos toca ahora y siempre sacarlo de su cárcel mortal, iluminarlo con su valentía y su martirio, enseñarlo como ejemplo de corazón purísimo! ¡Darle la luz! ¡Dársela a golpes de recuerdo, a paletadas de claridad que lo revelen, arcángel de una gloria terrestre que cayó en la noche armado con la espada de la luz!
Pablo Neruda[1]
Pablo Neruda[1]
domingo, 31 de marzo de 2013
La vieja sirena
Aunque no es un libro reciente (publicado en 1990), he elegido La vieja sirena como lectura a recomendar porque me parece, sin duda alguna, la novela más sublime que he leído. Sobre todo ahora que José Luis Sampedro ha cobrado popularidad entre los más jóvenes, dando lecciones de vitalidad, energía y entusiasmo con noventa y cinco años de vida; ahora que se ha convertido en una referencia en economía, aportando los más lúcidos análisis de la situación crítica que estamos atravesando, me parece interesante conocer de él sus aportaciones literarias mucho menos conocidas que su obra académica.
Más allá de ser un canto a la belleza, al amor, a la sensualidad y al erotismo, La vieja sirena es un canto a la naturaleza humana, con sus contradicciones, con su eterno afán de poder y su búsqueda incesante del amor que da sentido a la vida. Situada en el Egipto del siglo III D.C., la novela retrata la realidad de un imperio romano decadente, en la Alejandría convulsa que sirve de escenario para mostrar las tradiciones y rituales de una época en su etapa final. El autor se detiene y relata con detalle los sentimientos y la concepción moral tan distinta a la que tenemos hoy en día, después de unos cuantos siglos de cristianismo.
El estilo de José Luis Sampedro es apasionado y vibrante. Es una novela cargada de un erotismo fino, elegante, con un lenguaje cercano al lector que permite sentirse plenamente identificado con los personajes hasta llegar a las lágrimas con algunos estremecedores pasajes. El autor rescata del olvido esos antiguos ritos ancestrales que se dieron en la mayoría de los pueblos y que tan frecuentemente escapan a la investigación histórica. Ritos que defendían el culto a la Diosa Madre -la deidad procreadora, la Madre Naturaleza- como base de todas las religiones antiguas. La obra entera es un canto a esa idea, y una celebración del amor y el sexo como las manifestaciones más legítimas de ese culto, una creencia que se fue perdiendo a lo largo de la historia pero cuyos ecos resuenan aún en algunos de nuestros ritos actuales. La vieja sirena es ante todo una historia de amor, un amor casi divino que une a dos personas de forma sublime. La historia inicia con la venta de la protagonista en el mercado de esclavos. Se trata de una mujer enigmática, bella, humana por decisión propia, por conocer la pasión y la entrega de hombres y mujeres en el acto amoroso. Después de muchas vivencias propias de la época, de ser vendida y utilizada una y otra vez, La vieja sirena recibe el premio más anhelado: el amor. Un amor que se volverá indestructible, ni la misma muerte podrá separar a los amantes, que se buscarán y se encontrarán el uno al otro en los límites del mundo real.
Finalmente, el esfuerzo de documentación de Sampedro es palpable en la obra, las referencias históricas son precisas y constantes en la novela. Al final del libro se incluyen unos mapas dibujados por el mismo autor que nos ayudan a centrar los acontecimientos que se van sucediendo a lo largo del desarrollo de la historia.
Artículo publicado en Sport Plus Magazine: http://www.splusmagazine.com/letras/la-vieja-sirena/
sábado, 19 de noviembre de 2011
Cerocahui de luto
Mataron al Leonel Polanco Gastélum, la noticia en el periódico dice que tenía 32 años, pero yo creo que tenía más porque iba en la escuela unos cuantos años adelante de mí que ya tengo 33.
Hay luto en Cerocahui, se perdió un joven sano, trabajador, esposo y padre de familia. Leo en el periódico que lo mataron al salir de su casa, pero ya me había enterado yo de otra versión de los hechos que cuento aquí porque me da coraje que el periodismo sea tan superficial y publique la nota tal y como la envía el departamento de comunicación social de la Procuraduría.
Leonel estaba en la sierra, metido en un pueblo perdido mucho más allá de donde termina la civilización (entiéndase luz eléctrica, carretera, médicos, etc.). Él, Teodoro e Ismael estaban trabajando en los pinos, habían montado un campamento para pasar unos cuantos días en el monte hasta completar la carga. Un vecino los invitó a su cabaña para que se guarecieran de las inclemencias climatológicas y así estaban, escapándose del agua, cuando escucharon ruidos y que llamaban a la puerta. Leonel tuvo la mala fortuna de abrir y encontrarse con la muerte. Buscaban al dueño de la cabaña, ¡qué suerte, maldita sea! buena para uno, mala para otro.
Hay luto en Cerocahui, se perdió un joven sano, trabajador, esposo y padre de familia. Leo en el periódico que lo mataron al salir de su casa, pero ya me había enterado yo de otra versión de los hechos que cuento aquí porque me da coraje que el periodismo sea tan superficial y publique la nota tal y como la envía el departamento de comunicación social de la Procuraduría.
Leonel estaba en la sierra, metido en un pueblo perdido mucho más allá de donde termina la civilización (entiéndase luz eléctrica, carretera, médicos, etc.). Él, Teodoro e Ismael estaban trabajando en los pinos, habían montado un campamento para pasar unos cuantos días en el monte hasta completar la carga. Un vecino los invitó a su cabaña para que se guarecieran de las inclemencias climatológicas y así estaban, escapándose del agua, cuando escucharon ruidos y que llamaban a la puerta. Leonel tuvo la mala fortuna de abrir y encontrarse con la muerte. Buscaban al dueño de la cabaña, ¡qué suerte, maldita sea! buena para uno, mala para otro.
jueves, 21 de julio de 2011
Los indignados en España
También llamado el 15- M por haber surgido el 15 de mayo y bautizado como Spanish Revolution por la prensa internacional, el movimiento de los indignados en España es una manifestación (o serie de manifestaciones) de indignación por la situación crítica que está viviendo el país.
Las protestas iniciaron en la Puerta del Sol en Madrid, sitio simbólico en la capital española. Miles de jóvenes y no tan jóvenes se reunieron para mostrar su indignación ante la actuación de los políticos y los banqueros. La protesta fue secundada rápidamente en las plazas principales de ciudades grandes y chicas, donde un núcleo del movimiento estaba presente día y noche y otro grupo mucho mayor asistía a mostrar su solidaridad y simpatía con el movimiento en horarios específicos durante el día.
Autodenominado Democracia Real Ya (DRY), el movimiento se manifiesta en contra de las políticas públicas que han llevado a occidente en general y España en particular a una severa crisis económica traducida en 5 millones de desempleados, sólo en España, de los cuales, un alto porcentaje son jóvenes.
El movimiento surgió en una fecha delicada, pues el 22 de marzo serían las elecciones en España y podría confundirse con una campaña a favor de algún partido político. Fue tanta la fuerza de las manifestaciones que pronto se dejó de lado esa hipótesis, lo que no quedaba claro antes de las elecciones era la postura de los indignados. Dejaban claro el rechazo al bipartidismo PSOE-PP, pero insistían en su naturaleza apartidista.
Después de las elecciones que vistieron a España de azul (el color del partido conservador, el PP), las manifestaciones continuaron, estuvieron unos días más acampados en las plazas principales hasta que anunciaron su retirada el 12 de junio en la Puerta del Sol y se fueron retirando en el resto de plazas.
A partir de su retirada, se han convocado manifestaciones y asambleas de barrios. Entre las manifestaciones cabe destacar la del 19 de junio que reunió a miles de personas en 60 ciudades españolas.
Internet
Internet se ha convertido en la principal fortaleza y debilidad de los indignados. Fortaleza porque es una herramienta poderosa de comunicación y ha funcionado como un elemento indispensable de difusión y de convocatoria. Debilidad porque al facilitar la publicación de contenidos a cualquier persona en el planeta ha sembrado confusión y ha permitido la difusión de convocatorias falsas.
¿Por qué indignados?
El nombre de indignados hace referencia al libro del francés Stéphane Hessel: ¡Indignaos! Un alegato contra la indiferencia y a favor de la insurrección pacífica, que en España ha sido prologado por el economista y escritor José Luis Sampredro. Hessel y Sampedro, ambos con más de noventa años, sirven de inspiración al movimiento.
¿Quiénes participan?
Aunque en principio el movimiento surgió como una iniciativa de los jóvenes, pronto se sumaron personas de muy diversas edades. Al día siguiente del inicio de la acampada, las imágenes en televisión mostraban a una gran cantidad de personas mayores llevando alimentos, cobijas y demás artículos para apoyar a los jóvenes en su manifestación. El 15-M despertó las ilusiones adormecidas por la democracia española, los antiguos combatientes del régimen franquista salieron a las calles con ilusión, recuperando por momentos la idea de que otro mundo es posible.
En su página oficial en Internet, dicen ser los desempleados, los mal remunerados, los subcontratados, los precarios, los jóvenes, los que buscan un futuro digno.
¿Hacia donde se dirigen?
La mayor debilidad del movimiento de los indignados quizá sea su dispersión. Se han definido desde el principio como un colectivo espontáneo donde no destacan liderazgos ni jerarquías y esto, que puede parecer muy bonito, está resultando bastante caótico, pues la percepción desde fuera es de confusión, de no tener claros los objetivos y no dejar clara una postura, ni un rumbo a seguir. Por ahora tenemos claro que siguen trabajando, han demostrado ser personas pacíficas (salvo algunos incidentes) inconformes con el sistema que se reúnen en asambleas para sacar ideas de cómo cambiar el sistema político, económico y social en el que nos encontramos inmersos.
Más información
http://www.democraciarealya.es/
http://www.youtube.com/watch?v=7JP8puw5uNk
Las protestas iniciaron en la Puerta del Sol en Madrid, sitio simbólico en la capital española. Miles de jóvenes y no tan jóvenes se reunieron para mostrar su indignación ante la actuación de los políticos y los banqueros. La protesta fue secundada rápidamente en las plazas principales de ciudades grandes y chicas, donde un núcleo del movimiento estaba presente día y noche y otro grupo mucho mayor asistía a mostrar su solidaridad y simpatía con el movimiento en horarios específicos durante el día.
Autodenominado Democracia Real Ya (DRY), el movimiento se manifiesta en contra de las políticas públicas que han llevado a occidente en general y España en particular a una severa crisis económica traducida en 5 millones de desempleados, sólo en España, de los cuales, un alto porcentaje son jóvenes.
El movimiento surgió en una fecha delicada, pues el 22 de marzo serían las elecciones en España y podría confundirse con una campaña a favor de algún partido político. Fue tanta la fuerza de las manifestaciones que pronto se dejó de lado esa hipótesis, lo que no quedaba claro antes de las elecciones era la postura de los indignados. Dejaban claro el rechazo al bipartidismo PSOE-PP, pero insistían en su naturaleza apartidista.
Después de las elecciones que vistieron a España de azul (el color del partido conservador, el PP), las manifestaciones continuaron, estuvieron unos días más acampados en las plazas principales hasta que anunciaron su retirada el 12 de junio en la Puerta del Sol y se fueron retirando en el resto de plazas.
A partir de su retirada, se han convocado manifestaciones y asambleas de barrios. Entre las manifestaciones cabe destacar la del 19 de junio que reunió a miles de personas en 60 ciudades españolas.
Internet
Internet se ha convertido en la principal fortaleza y debilidad de los indignados. Fortaleza porque es una herramienta poderosa de comunicación y ha funcionado como un elemento indispensable de difusión y de convocatoria. Debilidad porque al facilitar la publicación de contenidos a cualquier persona en el planeta ha sembrado confusión y ha permitido la difusión de convocatorias falsas.
¿Por qué indignados?
El nombre de indignados hace referencia al libro del francés Stéphane Hessel: ¡Indignaos! Un alegato contra la indiferencia y a favor de la insurrección pacífica, que en España ha sido prologado por el economista y escritor José Luis Sampredro. Hessel y Sampedro, ambos con más de noventa años, sirven de inspiración al movimiento.
¿Quiénes participan?
Aunque en principio el movimiento surgió como una iniciativa de los jóvenes, pronto se sumaron personas de muy diversas edades. Al día siguiente del inicio de la acampada, las imágenes en televisión mostraban a una gran cantidad de personas mayores llevando alimentos, cobijas y demás artículos para apoyar a los jóvenes en su manifestación. El 15-M despertó las ilusiones adormecidas por la democracia española, los antiguos combatientes del régimen franquista salieron a las calles con ilusión, recuperando por momentos la idea de que otro mundo es posible.
En su página oficial en Internet, dicen ser los desempleados, los mal remunerados, los subcontratados, los precarios, los jóvenes, los que buscan un futuro digno.
¿Hacia donde se dirigen?
La mayor debilidad del movimiento de los indignados quizá sea su dispersión. Se han definido desde el principio como un colectivo espontáneo donde no destacan liderazgos ni jerarquías y esto, que puede parecer muy bonito, está resultando bastante caótico, pues la percepción desde fuera es de confusión, de no tener claros los objetivos y no dejar clara una postura, ni un rumbo a seguir. Por ahora tenemos claro que siguen trabajando, han demostrado ser personas pacíficas (salvo algunos incidentes) inconformes con el sistema que se reúnen en asambleas para sacar ideas de cómo cambiar el sistema político, económico y social en el que nos encontramos inmersos.
Más información
http://www.democraciarealya.es/
http://www.youtube.com/watch?v=7JP8puw5uNk
jueves, 9 de junio de 2011
Homenaje a Víctor Hugo Rascón Banda en la Universidad de Sevilla
En Sevilla, el jueves 9 de junio tuvo lugar una ceremonia académica para presentar Umbral de la Memoria, toda la obra teatral de Víctor Hugo Rascón Banda en 5 tomos compilados por el dramaturgo mexicano Enrique Mijares.
El acto organizado por la Dra. María Jesús Orozco Vera tuvo lugar en la Facultad de Comunicación de la Universidad de Sevilla y fue presidido por el decano, el Dr. Antonio Checa Godoy. Participaron en la presentación también el Dr. Manuel Ángel Vázquez Medel y la profesora Susana Báez Ayala (UACJ). Mención especial merece la presencia en el acto del compilador de la obra, el prestigioso dramaturgo, novelista y ensayista mexicano Enrique Mijares.
La presentación de Umbral de la Memoria fue un homenaje a la obra del escritor chihuahuense Víctor Hugo Rascón Banda y se llevó a cabo dentro del programa de colaboración entre la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez (UACJ) y la Universidad de Sevilla, con la colaboración del Plan Integral para el Fomento de la Lectura de la Universidad de Sevilla y la Red de Universidades Lectoras.
Manuel Ángel Vázquez Medel en su intervención destacó el papel de liderazgo que debe asumir México en el contexto del habla hispana. La figura de la mujer y el reflejo de la compleja realidad mexicana en la obra de Rascón Banda fueron dos de los elementos que mencionó Vázquez Medel en su intervención, recordando al final al célebre Luis Cernuda que se exilió hasta su muerte en tierras mexicanas.
Hubo coincidencia en las apreciaciones de los ponentes en la importancia de la figura femenina en la obra del dramaturgo chihuahuense, obra que –valga la pena mencionar- fue presentada con cariño y entusiasmo por los tres profesores sevillanos, que en todo momento hablaron de los lazos afectivos que nos unen a mexicanos y españoles.
Susana Báez, editora científica de la obra, habló de la cercanía de los argumentos de Rascón Banda con la vida cotidiana, agradeció a la Universidad de Sevilla las facilidades para la celebración del homenaje y destacó –además de lo femenino- la pluralidad en el teatro de Rascón Banda.
Enrique Mijares centró su intervención en Víctor Hugo como ser humano, narró su viaje a Uruachi y habló de las raíces españolas de los Rascón. Recordó Mijares que Rascón Banda se definía como escritor de frontera y hablaba del norte como generador de conflictos. Los paisajes de la Sierra Tarahumara, los conflictos de la frontera con Estados Unidos y eventos puntuales como el asalto al cuartel de Madera fueron algunos de los elementos que forjaron la personalidad e influyeron en la obra del autor homenajeado.
Casi al final del acto, dos alumnos de la Facultad de Comunicación interpretaron un fragmento de “La mujer que cayó del cielo”, una de las 50 obras compiladas en Umbral de la Memoria.
Entre el público, el Dr. Ramón Reig intervino mostrando su aprecio por el pueblo mexicano. Mencionó los vínculos que el Departamento de Periodismo II tiene con la Universidad Autónoma de Chihuahua y la Universidad Modelo de Yucatán, donde se imparte un programa de doctorado con profesores de este departamento universitario y recordó que uno de los protagonistas del asalto al cuartel de Madera, el profesor Fernando Sandoval Salinas, estuvo en el Salón de Grados defendiendo su trabajo de investigación y obteniendo el Diploma de Estudios Avanzados (DEA) por la Universidad de Sevilla, en el marco del mencionado programa de doctorado.
El acto organizado por la Dra. María Jesús Orozco Vera tuvo lugar en la Facultad de Comunicación de la Universidad de Sevilla y fue presidido por el decano, el Dr. Antonio Checa Godoy. Participaron en la presentación también el Dr. Manuel Ángel Vázquez Medel y la profesora Susana Báez Ayala (UACJ). Mención especial merece la presencia en el acto del compilador de la obra, el prestigioso dramaturgo, novelista y ensayista mexicano Enrique Mijares.
La presentación de Umbral de la Memoria fue un homenaje a la obra del escritor chihuahuense Víctor Hugo Rascón Banda y se llevó a cabo dentro del programa de colaboración entre la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez (UACJ) y la Universidad de Sevilla, con la colaboración del Plan Integral para el Fomento de la Lectura de la Universidad de Sevilla y la Red de Universidades Lectoras.
Manuel Ángel Vázquez Medel en su intervención destacó el papel de liderazgo que debe asumir México en el contexto del habla hispana. La figura de la mujer y el reflejo de la compleja realidad mexicana en la obra de Rascón Banda fueron dos de los elementos que mencionó Vázquez Medel en su intervención, recordando al final al célebre Luis Cernuda que se exilió hasta su muerte en tierras mexicanas.
Hubo coincidencia en las apreciaciones de los ponentes en la importancia de la figura femenina en la obra del dramaturgo chihuahuense, obra que –valga la pena mencionar- fue presentada con cariño y entusiasmo por los tres profesores sevillanos, que en todo momento hablaron de los lazos afectivos que nos unen a mexicanos y españoles.
Susana Báez, editora científica de la obra, habló de la cercanía de los argumentos de Rascón Banda con la vida cotidiana, agradeció a la Universidad de Sevilla las facilidades para la celebración del homenaje y destacó –además de lo femenino- la pluralidad en el teatro de Rascón Banda.
Enrique Mijares centró su intervención en Víctor Hugo como ser humano, narró su viaje a Uruachi y habló de las raíces españolas de los Rascón. Recordó Mijares que Rascón Banda se definía como escritor de frontera y hablaba del norte como generador de conflictos. Los paisajes de la Sierra Tarahumara, los conflictos de la frontera con Estados Unidos y eventos puntuales como el asalto al cuartel de Madera fueron algunos de los elementos que forjaron la personalidad e influyeron en la obra del autor homenajeado.
Casi al final del acto, dos alumnos de la Facultad de Comunicación interpretaron un fragmento de “La mujer que cayó del cielo”, una de las 50 obras compiladas en Umbral de la Memoria.
Entre el público, el Dr. Ramón Reig intervino mostrando su aprecio por el pueblo mexicano. Mencionó los vínculos que el Departamento de Periodismo II tiene con la Universidad Autónoma de Chihuahua y la Universidad Modelo de Yucatán, donde se imparte un programa de doctorado con profesores de este departamento universitario y recordó que uno de los protagonistas del asalto al cuartel de Madera, el profesor Fernando Sandoval Salinas, estuvo en el Salón de Grados defendiendo su trabajo de investigación y obteniendo el Diploma de Estudios Avanzados (DEA) por la Universidad de Sevilla, en el marco del mencionado programa de doctorado.
martes, 10 de mayo de 2011
A propósito del día de la madre (en México)
Escribo desde la nostalgia, escribo porque me da la gana festejarme en 10 de mayo, aunque en esta tierra se celebre el primer domingo de mayo, pero ¿qué sabe mi corazón de tierras o de países? No entiende nada, escucha 10 de mayo y se alborota. Cuando estaba en México pensaba que el 10 de mayo era producto del consumismo y alegaba, -llegué a alegar con vehemencia en algún programa de radio- que eran inventos mercantiles con el fin de vender peluches, flores, chocolates y demás. Ahora comprendo que el día de las madres para los mexicanos es mucho más que un pretexto para vender cosas, es algo que tenemos muy interiorizado, tanto que ni cuenta nos damos hasta que estamos lejos (como tantas otras cosas).
La celebración del día de la madre en España no tiene nada que ver con la fiesta nacional que se organiza en México. Es posible darse cuenta de tal festejo por alguna campaña en El Corte Inglés o algunos anuncios en marcas de productos "para mamá". No hay festival de la madre, ni se canta "madrecita querida, mil perdones te pido, si por esa traidora, te dejé en el olvido.....", tampoco se canta "Señora, señora", con su insuperable inicio "A tí que me diste tu vida, tu amor y tu espacio... a tí que cargaste en tu viente dolor y cansancio...." mucho menos cantan las "Mañanitas", ni una sevillana siquiera para las madres. Y es que creo que el concepto de madre es muy distinto.
Octavio Paz, en su Laberinto de la Soledad, decía que hay una diferencia grande en la forma de concebir a la madre entre mexicanos y españoles. Ponía como ejemplo los insultos. Cuando un español ofende mienta a "tu puta madre", en cambio los mexicanos decimos "tu chingada madre". Es muy distinto, una cosa es llamarle a la madre puta y otra cosa es decirle chingada porque la puta da su consentimiento, autoriza, le gusta el rollo. En cambio la chingada es víctima, es violada, supone la existencia de otro que la somete. Eso dice Octavio Paz, no sé en qué medida tiene razón.
El caso es que acá no nos festejan ni madre y mira que merecemos el homenaje una vez al año, nomás por el hecho de dar vida, como los tarahumaras que creen que la mujer tiene cuatro almas, una más que los hombres, que les sirve para sostener la vida.
Y mira que parir es lo de menos, lo peor es bregar con los chamacos día tras día, comida, pañal, sueño, fiebre, tos, sonrisas, sus primeros pasitos, sus balbuceos que poco a poco se van conviertiendo en palabras. Son tantas cosas, menos mal que tenemos a nuestras madres para que nos apoyen. La pregunta es inevitable, ¿cómo hacían nuestras madres para criar 5- 6 chamacos? Ahora nos andamos volviendo locas con uno o dos... Eso sí les digo, amigas mías, las que tienen el privilegio de tener cerca a su madre, aprovechen y valoren, criar a los hijos sin el apoyo de la abuela es una mentada de madre, valga la redundancia, vivan las madres!
La celebración del día de la madre en España no tiene nada que ver con la fiesta nacional que se organiza en México. Es posible darse cuenta de tal festejo por alguna campaña en El Corte Inglés o algunos anuncios en marcas de productos "para mamá". No hay festival de la madre, ni se canta "madrecita querida, mil perdones te pido, si por esa traidora, te dejé en el olvido.....", tampoco se canta "Señora, señora", con su insuperable inicio "A tí que me diste tu vida, tu amor y tu espacio... a tí que cargaste en tu viente dolor y cansancio...." mucho menos cantan las "Mañanitas", ni una sevillana siquiera para las madres. Y es que creo que el concepto de madre es muy distinto.
Octavio Paz, en su Laberinto de la Soledad, decía que hay una diferencia grande en la forma de concebir a la madre entre mexicanos y españoles. Ponía como ejemplo los insultos. Cuando un español ofende mienta a "tu puta madre", en cambio los mexicanos decimos "tu chingada madre". Es muy distinto, una cosa es llamarle a la madre puta y otra cosa es decirle chingada porque la puta da su consentimiento, autoriza, le gusta el rollo. En cambio la chingada es víctima, es violada, supone la existencia de otro que la somete. Eso dice Octavio Paz, no sé en qué medida tiene razón.
El caso es que acá no nos festejan ni madre y mira que merecemos el homenaje una vez al año, nomás por el hecho de dar vida, como los tarahumaras que creen que la mujer tiene cuatro almas, una más que los hombres, que les sirve para sostener la vida.
Y mira que parir es lo de menos, lo peor es bregar con los chamacos día tras día, comida, pañal, sueño, fiebre, tos, sonrisas, sus primeros pasitos, sus balbuceos que poco a poco se van conviertiendo en palabras. Son tantas cosas, menos mal que tenemos a nuestras madres para que nos apoyen. La pregunta es inevitable, ¿cómo hacían nuestras madres para criar 5- 6 chamacos? Ahora nos andamos volviendo locas con uno o dos... Eso sí les digo, amigas mías, las que tienen el privilegio de tener cerca a su madre, aprovechen y valoren, criar a los hijos sin el apoyo de la abuela es una mentada de madre, valga la redundancia, vivan las madres!
martes, 19 de abril de 2011
Música rarámuri
Por: Rosalba Mancinas Chávez
Música rarámuri,
largas y lentas las horas.
Canto a la vida, a la diosa madre,
a las tres almas de los hombres,
a las cuatro almas de las mujeres.
Canto resignado y amargo
de hombres silenciosos
que miran el horizonte
y sonríen.
Canto de amor a la tierra,
celebración, ceremonia.
Monótono rugido que retumba en la barranca
y habla de reflexión y de orígenes,
cuando los hombres convivían con el entorno,
sin devorarlo.
Canto de dolor añejo, impregnado en la piel,
reflejado en la mirada triste,
en el semblante afable.
Melancólico arrullo eleva el espíritu
de los hombres que aman la tierra, el agua, el sol, el fuego,
lo único que les queda…
Ronco latido del tambor.
Suave llanto del violín.
Dulce melodía de la guitarra.
largas y lentas las horas.
Canto a la vida, a la diosa madre,
a las tres almas de los hombres,
a las cuatro almas de las mujeres.
Canto resignado y amargo
de hombres silenciosos
que miran el horizonte
y sonríen.
Canto de amor a la tierra,
celebración, ceremonia.
Monótono rugido que retumba en la barranca
y habla de reflexión y de orígenes,
cuando los hombres convivían con el entorno,
sin devorarlo.
Canto de dolor añejo, impregnado en la piel,
reflejado en la mirada triste,
en el semblante afable.
Melancólico arrullo eleva el espíritu
de los hombres que aman la tierra, el agua, el sol, el fuego,
lo único que les queda…
miércoles, 9 de marzo de 2011
La Neyra
Apareció muerta en las afueras de Chihuahua. Ella y tres chicos estaban tumbados con las manos atadas y las marcas de unos cuantos balazos. Leí la noticia en los diarios digitales sin prestar atención. Son tantas las noticias de sucesos en Chihuahua que ya dejé la costumbre de mirar nombres y datos precisos, leo titulares y paso rápidamente a buscar otro tipo de información.
Por la tarde llamé a mi hermano para felicitarle el año nuevo y me contó la noticia, habían matado a La Neyra, a su marido y a otros dos muchachos de la sierra, conocidos nuestros desde pequeños.
Esperaba este final para La Neyra, desde que volvió a Cerocahui de no se dónde, ya se sabía que andaba en “malos pasos” y que así había de terminar. Pactó con La Línea y trajo a Cerocahui a un montón de extraños que empezaron a sembrar el miedo con sus actitudes. Una vecina contaba que por las noches se juntaban alrededor de una fogata en el patio de la casa de Lola, la madre de La Neyra, cenaban, reían, soltaban algún disparo jugando con sus enormes armas de fuego.
La Neyra quería ser como “la reina del sur”, no la de Pérez Reverte, porque seguro ni tenía idea del libro, quería ser como la de Sinaloa, una verdadera jefa de narcotraficantes.
La recuerdo flacucha, morena, con dos coletas en su pelo seco, mocos colgando de su nariz y una mirada triste y perdida.
Era unos cuantos años menor que yo, suficientes para recordarla pequeña.
Nunca nos encontramos siendo adultas, supe muchas cosas de ella, cosas curiosas, como una vez que mi amiga de Cuauhtémoc me dijo que había ido a depilarse y le había contado que me conocía, que éramos amigas de la infancia.
No sé si éramos amigas, pero sí fuimos compañeras de baños en el arroyo, de tardes interminables jugando entre la casa de Pancha y la nuestra, de bailecitos de barrio organizados por Pancha en su casa haciendo rabiar a su marido que nunca quería ruido, de travesuras, de fiestas infantiles, de escuela primaria. Éramos vecinas y su familia y la mía tenían muchas relaciones amistosas. Su hermano era el mejor amigo de mi hermano, sus hermanos eran amigos míos y de mis hermanas, sus padres eran amigos de los míos, etc.
Un día leí la noticia de que habían capturado a su papá, a su hermano y a su primo. En la foto se veían rodeados de armas y drogas que les habían sido incautadas. Sufrí en el momento que los detuvieron y escribí un artículo lamentando la situación de la Sierra Tarahumara. A pesar de suponer que merecían estar en la cárcel me dolía en el alma –y me duele- el hecho de saberlos delincuentes. Recuerdo a su padre con una amplia sonrisa de dientes parejitos contrastando con su ojo tuerto. Su hermano, menor que ella, para mí nunca dejó de ser el niño barrigoncillo que jugaba en su patio con las piernas chorreadas.
Después de la captura de estos tres empezó la guerra en Cerocahui, otro grupo de narcotraficantes (no sé cual, supongo que serán los del Chapo Guzmán) llegó al pueblo a buscar desesperadamente a La Neyra y los que quedaban de La Línea.
Así “levantaron” al hijo de Lupe Torres, un día llegaron por él, lo subieron a una camioneta y se lo llevaron. No se ha vuelto a saber nada de él, ni de tantos otros que han tenido la misma suerte. Llegué a escuchar a una señora rogar a Dios que encontraran a La Neyra para que dejaran de matar inocentes.
Y la encontraron. Ni siquiera había superado la pena por la hija ahogada en el cubo del trapeador hacía apenas 9 meses. Dejó tres niños, la mataron con el marido, se quedaron los tres niños huérfanos, con Lola, la abuela.
Le gustaba andar muy arreglada, usaba largas uñas postizas, tinte en el pelo y vestía con pantalones ajustados y botas. Era alta y morena. Decían que se había puesto muy guapa.
Ahora que la recuerdo en la infancia me parece increíble encajar la imagen de la mujer maniatada y balaceada con su débil carita de niña triste.
Por la tarde llamé a mi hermano para felicitarle el año nuevo y me contó la noticia, habían matado a La Neyra, a su marido y a otros dos muchachos de la sierra, conocidos nuestros desde pequeños.
Esperaba este final para La Neyra, desde que volvió a Cerocahui de no se dónde, ya se sabía que andaba en “malos pasos” y que así había de terminar. Pactó con La Línea y trajo a Cerocahui a un montón de extraños que empezaron a sembrar el miedo con sus actitudes. Una vecina contaba que por las noches se juntaban alrededor de una fogata en el patio de la casa de Lola, la madre de La Neyra, cenaban, reían, soltaban algún disparo jugando con sus enormes armas de fuego.
La Neyra quería ser como “la reina del sur”, no la de Pérez Reverte, porque seguro ni tenía idea del libro, quería ser como la de Sinaloa, una verdadera jefa de narcotraficantes.
La recuerdo flacucha, morena, con dos coletas en su pelo seco, mocos colgando de su nariz y una mirada triste y perdida.
Era unos cuantos años menor que yo, suficientes para recordarla pequeña.
Nunca nos encontramos siendo adultas, supe muchas cosas de ella, cosas curiosas, como una vez que mi amiga de Cuauhtémoc me dijo que había ido a depilarse y le había contado que me conocía, que éramos amigas de la infancia.
No sé si éramos amigas, pero sí fuimos compañeras de baños en el arroyo, de tardes interminables jugando entre la casa de Pancha y la nuestra, de bailecitos de barrio organizados por Pancha en su casa haciendo rabiar a su marido que nunca quería ruido, de travesuras, de fiestas infantiles, de escuela primaria. Éramos vecinas y su familia y la mía tenían muchas relaciones amistosas. Su hermano era el mejor amigo de mi hermano, sus hermanos eran amigos míos y de mis hermanas, sus padres eran amigos de los míos, etc.
Un día leí la noticia de que habían capturado a su papá, a su hermano y a su primo. En la foto se veían rodeados de armas y drogas que les habían sido incautadas. Sufrí en el momento que los detuvieron y escribí un artículo lamentando la situación de la Sierra Tarahumara. A pesar de suponer que merecían estar en la cárcel me dolía en el alma –y me duele- el hecho de saberlos delincuentes. Recuerdo a su padre con una amplia sonrisa de dientes parejitos contrastando con su ojo tuerto. Su hermano, menor que ella, para mí nunca dejó de ser el niño barrigoncillo que jugaba en su patio con las piernas chorreadas.
Después de la captura de estos tres empezó la guerra en Cerocahui, otro grupo de narcotraficantes (no sé cual, supongo que serán los del Chapo Guzmán) llegó al pueblo a buscar desesperadamente a La Neyra y los que quedaban de La Línea.
Así “levantaron” al hijo de Lupe Torres, un día llegaron por él, lo subieron a una camioneta y se lo llevaron. No se ha vuelto a saber nada de él, ni de tantos otros que han tenido la misma suerte. Llegué a escuchar a una señora rogar a Dios que encontraran a La Neyra para que dejaran de matar inocentes.
Y la encontraron. Ni siquiera había superado la pena por la hija ahogada en el cubo del trapeador hacía apenas 9 meses. Dejó tres niños, la mataron con el marido, se quedaron los tres niños huérfanos, con Lola, la abuela.
Le gustaba andar muy arreglada, usaba largas uñas postizas, tinte en el pelo y vestía con pantalones ajustados y botas. Era alta y morena. Decían que se había puesto muy guapa.
Ahora que la recuerdo en la infancia me parece increíble encajar la imagen de la mujer maniatada y balaceada con su débil carita de niña triste.
martes, 8 de marzo de 2011
Humanismo para celebrar a la mujer trabajadora
El 19 de marzo de 1911, se celebró por primera vez el Día Internacional de la Mujer en Austria, Alemania, Dinamarca y Suecia. Se cumplen hoy 100 años de aquélla reunión de miles de mujeres que reivindicaban el derecho al voto femenino, como primer paso para la inclusión de las mujeres en la vida pública. La decisión de convertir el 8 de marzo en fecha emblemática para las mujeres, fue idea de Clara Zetkin, líder del movimiento alemán de mujeres socialistas, quien en 1910 presentó su inquietud sobre el voto femenino en la II Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas en Copenhague, Dinamarca.
De la auténtica lucha por los derechos de las mujeres hemos pasado a la utilización de los temas de género con fines políticos.
El centenario de la celebración del Día Internacional de la Mujer Trabajadora, debiera obligarnos a replantear las reivindicaciones feministas. Si es que se debe llamar así a la defensa de los derechos de la mujer. Porque si feminismo es la defensa de los derechos de la mujer y machismo la postura que antepone los derechos del hombre, ambas corrientes están equivocadas.
Es necesario encontrar una postura incluyente, más que excluyente, la defensa del ser humano en general, sin importar la parte que lo defina como hombre o mujer. Humanismo como convicción de vida, como fundamento ideológico por encima de posturas políticas y religiosas.
El humanismo defiende los derechos del ser humano, sea hombre o mujer. Desde las tendencias actuales de izquierda se defiende un modelo de igualdad que perjudica más que beneficiar al desarrollo de la mujer, pues plantea una lucha de la mujer contra el hombre, como si éste fuera el culpable de todos los males.
Como no puedo desprenderme de mi identidad mientras escribo, me confieso mujer, madre, esposa, trabajadora, estudiosa, hermana, amiga, en un sistema que no me permite desarrollarme como a mí me gustaría.
Cualquiera que lea lo anterior pensará que soy machista y estoy de acuerdo con el dominio masculino en los ámbitos públicos. No es así, me gustaría que la mujer tenga el mismo derecho a desarrollarse en donde crea conveniente. Que tenga derecho a decidir quedarse en casa y cuidar a la familia o que pueda decidir desarrollarse en un puesto de trabajo en la esfera pública.
Estamos en un sistema machista, es cierto, sin embargo, ¿tienen la culpa de esto los hombres? Desde una apreciación simplista se puede llegar a la conclusión de que sí, pues les toca ejercer un dominio, por nacimiento les corresponde tener a su servicio a otro ser humano, que les atienda en las necesidades básicas, como alimentación, arreglo de la casa y la ropa. Sin embargo, creo que tan oprimidos están ellos como nosotras. Un hombre tampoco puede elegir libremente, cuanto más machista es una sociedad, menos libres son los hombres, les corresponde un rol y no pueden elegir ejercer otro.
No se trata entonces de demonizar a los hombres como suele hacerse cuando se habla del tema de género. Sobre todo, no se trata de la maldad de unos individuos y la bondad de otros. En todo caso es responsabilidad de los hombres y mujeres que nos precedieron, porque fueron ellos (y ellas) quienes fueron conformando la historia de la humanidad.
Quiero decir, en esta cultura patriarcal, donde el hombre tiene un desarrollo en la vida pública y la mujer cumple un rol de puertas hacia dentro, ambos roles son sumamente importantes, pero suponen una función determinada para cada uno de los géneros, que –a estas alturas de la historia- no tiene razón de ser.
Atrás, muy atrás quedó la idea de que la mujer tenía el cerebro más chico y no tenía la capacidad de razonar igual que el hombre, atrás quedó la prohibición de ejercer los derechos como ser humano para aquélla parte de la población que naciera sin falo. Ya se ha demostrado que el sexo no es determinante en la capacidad de un ser humano. Sí es determinante de ciertas cualidades específicas, pero no supone inferioridad ni superioridad.
El tema es extenso y complejo, demasiados factores a tener en cuenta. Sé que no es una postura políticamente correcta la que estoy planteando porque ahora se lleva hablar de los derechos de la mujer por encima de todo, de discriminación positiva y cuotas en los puestos públicos. No estoy de acuerdo con estas medidas que funcionan igual que el paracetamol para un cáncer, quizá alivien el dolor, pero no curan el verdadero malestar. Porque ¿para que quiere una mujer que la metan en un puesto para cubrir la cuota de género si no tiene guardería para dejar al niño y no podrá asistir? ¿Para qué queremos participar en la vida pública como cómplices de un sistema que pone por encima la ganancia, sin considerar el desarrollo humano?
El tema de género, como el de la inmigración, los derechos de la infancia, de la senectud y todos los demás grupos vulnerables se zanjarían si cambiáramos la base de nuestra sociedad y el desarrollo humano fuera lo más importante. En un sistema donde la persona (masculina o femenina) sea el centro de interés, los grupos vulnerables dejan de serlo, porque todos, absolutamente todos los humanos somos vulnerables, por una razón o por otra. Desafortunadamente, el modelo imperante, pone en segundo plano los derechos humanos, la ganancia es lo más importante, a partir de esta premisa, casi cualquier lucha está perdida.
Felicidades hoy y los días que restan del año a las mujeres trabajadoras, sin importar si ejercen el trabajo dentro de casa, fuera de casa o (como la mayoría) en ambos.
rmancinas@gmail.com
De la auténtica lucha por los derechos de las mujeres hemos pasado a la utilización de los temas de género con fines políticos.
El centenario de la celebración del Día Internacional de la Mujer Trabajadora, debiera obligarnos a replantear las reivindicaciones feministas. Si es que se debe llamar así a la defensa de los derechos de la mujer. Porque si feminismo es la defensa de los derechos de la mujer y machismo la postura que antepone los derechos del hombre, ambas corrientes están equivocadas.
Es necesario encontrar una postura incluyente, más que excluyente, la defensa del ser humano en general, sin importar la parte que lo defina como hombre o mujer. Humanismo como convicción de vida, como fundamento ideológico por encima de posturas políticas y religiosas.
El humanismo defiende los derechos del ser humano, sea hombre o mujer. Desde las tendencias actuales de izquierda se defiende un modelo de igualdad que perjudica más que beneficiar al desarrollo de la mujer, pues plantea una lucha de la mujer contra el hombre, como si éste fuera el culpable de todos los males.
Como no puedo desprenderme de mi identidad mientras escribo, me confieso mujer, madre, esposa, trabajadora, estudiosa, hermana, amiga, en un sistema que no me permite desarrollarme como a mí me gustaría.
Cualquiera que lea lo anterior pensará que soy machista y estoy de acuerdo con el dominio masculino en los ámbitos públicos. No es así, me gustaría que la mujer tenga el mismo derecho a desarrollarse en donde crea conveniente. Que tenga derecho a decidir quedarse en casa y cuidar a la familia o que pueda decidir desarrollarse en un puesto de trabajo en la esfera pública.
Estamos en un sistema machista, es cierto, sin embargo, ¿tienen la culpa de esto los hombres? Desde una apreciación simplista se puede llegar a la conclusión de que sí, pues les toca ejercer un dominio, por nacimiento les corresponde tener a su servicio a otro ser humano, que les atienda en las necesidades básicas, como alimentación, arreglo de la casa y la ropa. Sin embargo, creo que tan oprimidos están ellos como nosotras. Un hombre tampoco puede elegir libremente, cuanto más machista es una sociedad, menos libres son los hombres, les corresponde un rol y no pueden elegir ejercer otro.
No se trata entonces de demonizar a los hombres como suele hacerse cuando se habla del tema de género. Sobre todo, no se trata de la maldad de unos individuos y la bondad de otros. En todo caso es responsabilidad de los hombres y mujeres que nos precedieron, porque fueron ellos (y ellas) quienes fueron conformando la historia de la humanidad.
Quiero decir, en esta cultura patriarcal, donde el hombre tiene un desarrollo en la vida pública y la mujer cumple un rol de puertas hacia dentro, ambos roles son sumamente importantes, pero suponen una función determinada para cada uno de los géneros, que –a estas alturas de la historia- no tiene razón de ser.
Atrás, muy atrás quedó la idea de que la mujer tenía el cerebro más chico y no tenía la capacidad de razonar igual que el hombre, atrás quedó la prohibición de ejercer los derechos como ser humano para aquélla parte de la población que naciera sin falo. Ya se ha demostrado que el sexo no es determinante en la capacidad de un ser humano. Sí es determinante de ciertas cualidades específicas, pero no supone inferioridad ni superioridad.
El tema es extenso y complejo, demasiados factores a tener en cuenta. Sé que no es una postura políticamente correcta la que estoy planteando porque ahora se lleva hablar de los derechos de la mujer por encima de todo, de discriminación positiva y cuotas en los puestos públicos. No estoy de acuerdo con estas medidas que funcionan igual que el paracetamol para un cáncer, quizá alivien el dolor, pero no curan el verdadero malestar. Porque ¿para que quiere una mujer que la metan en un puesto para cubrir la cuota de género si no tiene guardería para dejar al niño y no podrá asistir? ¿Para qué queremos participar en la vida pública como cómplices de un sistema que pone por encima la ganancia, sin considerar el desarrollo humano?
El tema de género, como el de la inmigración, los derechos de la infancia, de la senectud y todos los demás grupos vulnerables se zanjarían si cambiáramos la base de nuestra sociedad y el desarrollo humano fuera lo más importante. En un sistema donde la persona (masculina o femenina) sea el centro de interés, los grupos vulnerables dejan de serlo, porque todos, absolutamente todos los humanos somos vulnerables, por una razón o por otra. Desafortunadamente, el modelo imperante, pone en segundo plano los derechos humanos, la ganancia es lo más importante, a partir de esta premisa, casi cualquier lucha está perdida.
Felicidades hoy y los días que restan del año a las mujeres trabajadoras, sin importar si ejercen el trabajo dentro de casa, fuera de casa o (como la mayoría) en ambos.
rmancinas@gmail.com
martes, 1 de febrero de 2011
Miguel Hernández
Recordar a Miguel Hernández que desapareció en la oscuridad y recordarlo a plena luz, es un deber de España, un deber de amor. Pocos poetas tan generosos y luminosos como el muchachón de Orihuela cuya estatua se levantará algún día entre los azahares de su dormida tierra. No tenía Miguel la luz cenital del Sur como los poetas rectilíneos de Andalucía sino una luz de tierra, de mañana pedregosa, luz espesa de panal despertando. Con esta materia dura como el oro, viva como la sangre, trazó su poesía duradera. ¡Y éste fue el hombre que aquel momento de España desterró a la sombra! ¡Nos toca ahora y siempre sacarlo de su cárcel mortal, iluminarlo con su valentía y su martirio, enseñarlo como ejemplo de corazón purísimo! ¡Darle la luz! ¡Dársela a golpes de recuerdo, a paletadas de claridad que lo revelen, arcángel de una gloria terrestre que cayó en la noche armado con la espada de la luz!
Pablo Neruda[1]
Pablo Neruda[1]
miércoles, 27 de octubre de 2010
lunes, 23 de agosto de 2010
La narrativa de Chihuahua
En Chihuahua nacieron tres clásicos de la literatura mexicana: Martín Luis Guzmán (1887-1976), cuya novela posrevolucionaria La sombra del caudillo (1929) aún despierta polémicas; Rafael F. Muñoz (1899-1972), magnífico cuentista, y Carlos Montemayor (1947-2010), que decía que su mejor obra es Guerra en el Paraíso (1991), la historia novelada de la guerrilla de Lucio Cabañas y el ejército mexicano en la década de los 70 del siglo XX.
Tales apuntes vienen a razón de la clausura de la Semana de las Culturas de Chihuahua en la Ciudad de México, que se llevó a cabo del 18 al 22 de agosto en diferentes foros y en la que, además de conciertos, mesas redondas, muestras gastronómicas, artesanales, lecturas dramatizadas, presentaciones de libros, sirvió de corte de caja para, por medio de seis antologías, dar a conocer la riqueza artística de ese estado en los últimos 15 años. Aquí, por motivos de espacio, sólo me detendré a comentar su narrativa.
Otros autores, ya reconocidos en el arte de contar, son Ignacio Solares, Jesús Gardea, Alfredo Espinosa y Raúl Manríquez, quien, por cierto, tuvo la deferencia de ofrecerme para mi editorial Días de septiembre (2009), Premio Nacional de Novela Justo Sierra O’Reilly, de la Bienal de Literatura Yucatán 2007, en la que se retrata los vicios y las virtudes de lo que significa ser maestro en México.
De los narradores emergentes que han recibido la beca David Alfaro Siqueiros entre el 2005 y el 2009 se puede hablar de, por lo menos, 15 escritores, que son los que aparecen en la antología Narrativa (2010), compilada por la también escritora Liliana Pedroza, ganadora del Premio Chihuahua de Literatura 2008, con su cuentario Vida en otra parte (2009), que es un libro de viajes en el que la ficción y la realidad se confunden, van y vienen como si la literatura fuera un juego de espejos entre lo fantástico y lo cotidiano.
De los autores reseñados por Pedroza, conozco la obra de Blas García Flores, pues le voy a publicar su ópera prima: Carta del apóstol san Blas a los parralenses, de la que David Ojeda destaca “su poderío para hacer de su ciudad (Juárez) una evocación -atmosférica, argumental, sociológica, histórica- que lo recorre (el libro) de principio a fin”. Las piezas de Arminé Arjona, Ricardo Anzaldúa y Héctor Jaramillo, también compiladas en la antología, me parecieron dignas de destacar.
Pero el mejor descubrimiento de la nueva narrativa chihuahuense me lo ofreció Raúl Manríquez que, hará cosa de un año, me mandó el maquinescrito Del Aleph al Guernica, de Juan Marcelino Ruiz, profesor de primaria en Ciudad Cuauhtémoc, Chihuahua, cuyo humor negro hace de sus cuentos una delicia. Tal libro está a días de venderse en librerías.
Publicado en Diario El Economista, el 22 de agosto de 2010, por Marcial Fernández
Tales apuntes vienen a razón de la clausura de la Semana de las Culturas de Chihuahua en la Ciudad de México, que se llevó a cabo del 18 al 22 de agosto en diferentes foros y en la que, además de conciertos, mesas redondas, muestras gastronómicas, artesanales, lecturas dramatizadas, presentaciones de libros, sirvió de corte de caja para, por medio de seis antologías, dar a conocer la riqueza artística de ese estado en los últimos 15 años. Aquí, por motivos de espacio, sólo me detendré a comentar su narrativa.
Otros autores, ya reconocidos en el arte de contar, son Ignacio Solares, Jesús Gardea, Alfredo Espinosa y Raúl Manríquez, quien, por cierto, tuvo la deferencia de ofrecerme para mi editorial Días de septiembre (2009), Premio Nacional de Novela Justo Sierra O’Reilly, de la Bienal de Literatura Yucatán 2007, en la que se retrata los vicios y las virtudes de lo que significa ser maestro en México.
De los narradores emergentes que han recibido la beca David Alfaro Siqueiros entre el 2005 y el 2009 se puede hablar de, por lo menos, 15 escritores, que son los que aparecen en la antología Narrativa (2010), compilada por la también escritora Liliana Pedroza, ganadora del Premio Chihuahua de Literatura 2008, con su cuentario Vida en otra parte (2009), que es un libro de viajes en el que la ficción y la realidad se confunden, van y vienen como si la literatura fuera un juego de espejos entre lo fantástico y lo cotidiano.
De los autores reseñados por Pedroza, conozco la obra de Blas García Flores, pues le voy a publicar su ópera prima: Carta del apóstol san Blas a los parralenses, de la que David Ojeda destaca “su poderío para hacer de su ciudad (Juárez) una evocación -atmosférica, argumental, sociológica, histórica- que lo recorre (el libro) de principio a fin”. Las piezas de Arminé Arjona, Ricardo Anzaldúa y Héctor Jaramillo, también compiladas en la antología, me parecieron dignas de destacar.
Pero el mejor descubrimiento de la nueva narrativa chihuahuense me lo ofreció Raúl Manríquez que, hará cosa de un año, me mandó el maquinescrito Del Aleph al Guernica, de Juan Marcelino Ruiz, profesor de primaria en Ciudad Cuauhtémoc, Chihuahua, cuyo humor negro hace de sus cuentos una delicia. Tal libro está a días de venderse en librerías.
Publicado en Diario El Economista, el 22 de agosto de 2010, por Marcial Fernández
domingo, 16 de mayo de 2010
Premian a México en España
Mucho México este fin de semana. Conseguí ingredientes mexicanos, cociné mole, arroz, frijolitos, quesadillas, guacamole, etc. Casi, casi una auténtica comida mexicana, tenía hasta cerveza mexicana. Lástima que las tortillas sean tan malas. Parecía que estaba celebrando la visita de Felipe Calderón a este país, ni más ni menos que para participar en la Cumbre México-Unión Europea, donde lo nombrarán socio estratégico por ser una de las economías emergentes de América Latina o más bien por ser el puente entre América Latina y Estados Unidos de América. Pobre México -decía Santana- tan lejos de Dios, tan cerca de los Estados Unidos. Cuando el país se está desmoronando, cuando se ha publicado esta misma semana la cantidad de muertes que se han originado desde la llamada Guerra contra el narcotráfico. Qué verguenza! Encima le otorgan a México el premio Nueva Economía Fórum 2009 a la Cohesión Social y el Desarrollo Económico. Si Felipe Calderón tuviera un poco de vergüenza rechazaría el premio, aunque fuera por vergüenza, repito. México no había tenido una situación política y económica tan desastrosa desde mucho tiempo atrás. Y así piensa celebrar Centenario y Bicentenario. ¿Qué festejamos Felipe? ¿El miedo? ¿El dolor de los que han perdido familiares en esta lucha sin sentido? ¿La tristeza de los que han tenido que abandonar su tierra por amenazas? ¿los secuestros? ¿la facilidad con que ahora se llevan a cabo asaltos a mano armada y asesinatos con toda confianza sabiendo que el sistema de justicia está desbordado y es más que difícil recibir un castigo por los delitos?
No tenemos nada que festejar, es tiempo de trabajar y pensar formas de solucionar la situación del país. Los intercambios de banderitas con España están muy bien, quedan muy bien para la foto, pero mucho mejor estaría recuperar la dignidad ante Estados Unidos y representar los intereses de los mexicanos.
No tenemos nada que festejar, es tiempo de trabajar y pensar formas de solucionar la situación del país. Los intercambios de banderitas con España están muy bien, quedan muy bien para la foto, pero mucho mejor estaría recuperar la dignidad ante Estados Unidos y representar los intereses de los mexicanos.
viernes, 23 de abril de 2010
El Creel de mis recuerdos...
Con suma tristeza he visto el vídeo de la matanza de Creel del pasado 15 de marzo. He reconocido paisajes, casas, anuncios, la carretera. He reconocido Creel, ese pueblo entrañable que pisé por primera vez a los once años. Iba de camino a Chihuahua, buscaba un lugar en la “Amiga de la Obrera” para seguir estudiando como hacían tantas niñas de mi pueblo. Ahora sé que tuve suerte de no ser admitida, me dijeron que había muchas niñas con más necesidad buscando un lugar y yo tenía la cara limpia, un par de zapatos y una madre que me traía la ropa limpia y planchada. El destino me llevó a Cuauhtémoc donde estudié secundaria, preparatoria y volví después de la Universidad a trabajar en diversos sitios. Adopté Cuauhtémoc como mi ciudad, pero nunca olvidé mis orígenes, mi pueblo natal, Cerocahui y todo el trayecto del tren Chihuahua al Pacífico.
A finales de la década de los ochenta, cuando yo buscaba una escuela secundaria para continuar mis estudios, Creel era el inicio de la civilización; había gasolinera, empezaba el camino pavimentado, ¡había incluso luz eléctrica! Ese lujo les permitía tener frigoríficos y con ello las consecuentes maravillas como las paletas heladas, los pollos “americanos”, etc. Los que veníamos de poblados lejanos abríamos los ojos extasiados ante la vida moderna de Creel.
Me gustaba aquél pueblo, siempre lo consideré un pueblo mágico. El paisaje majestuoso y entrañable combinado con esa población cosmopolita, el romanticismo de los estudiantes de la escuela de monjas que tocaban la guitarra y cantaban canciones de José Luis Perales y Mocedades. Todo me gustaba, deseaba irme a vivir a Creel algún día. Tuve un novio en Creel; conocí a Juan Carlos en Creel; pasé un excelente inicio de año en Creel; disfruté del mejor concierto de mi vida en Creel; viví un fin de semana mágico en Creel con el que ahora es mi esposo… En fin, Creel significó para mí muchos sueños, era parada obligatoria en las idas y vueltas a Cerocahui; pasábamos por Creel antes de visitar a Romayne Wheleer y parábamos a desayunar … ¡mh! Cómo recuerdo esos desayunos con la gente del Banco de Alimentos. Recuerdo también al Molkas, la placita, la oficina de Correos, pero sobre todo la estación del tren. Era casi de película cada vez que pasaba por Creel, miraba con ansiedad por la ventanilla del tren, corría a los vestíbulos para ver, para buscar, ¿qué buscaba? Nada, era el olor, era la sensación, era un sentimiento indescriptible que me motivaba aquél adorable pueblecito donde empezaba mi tierra, mis montañas, mis árboles, mis casitas de adobe con la columna de humo queriendo llegar al cielo. Cuando volvía de Cerocahui, igual me invadía una excitación especial al llegar a Creel, siempre era el principio o el fin, siempre fue especial, hasta la última vez que llegué a comer pollo asado con toda la familia.
Ahora que he visto el vídeo he sentido un sobrecogimiento fuerte, un dolor indescriptible al ver mi tierra tomada por las redes de narcotráfico. Vivo lejos, pero me mantengo cerca gracias a las nuevas tecnologías. Habló a menudo por teléfono con familia y amigos y leo periódicos de mi tierra. Me niego a separarme, sigo perteneciendo allá, por eso siento que el problema del narcotráfico me concierne y por eso siento que ante la problemática actual, algo tenemos que hacer, aunque sea escribir nostálgicos artículos de opinión que recuerden lo hermosa que ha sido la Sierra Tarahumara, los tiempos tan buenos que hemos pasado en ella, cuando había trabajo, cuando los jóvenes teníamos alternativas de desarrollo y la tierra y los pinos eran suficientes para satisfacer nuestras necesidades. Escribo desde la nostalgia, escribo desde la distancia.
A finales de la década de los ochenta, cuando yo buscaba una escuela secundaria para continuar mis estudios, Creel era el inicio de la civilización; había gasolinera, empezaba el camino pavimentado, ¡había incluso luz eléctrica! Ese lujo les permitía tener frigoríficos y con ello las consecuentes maravillas como las paletas heladas, los pollos “americanos”, etc. Los que veníamos de poblados lejanos abríamos los ojos extasiados ante la vida moderna de Creel.
Me gustaba aquél pueblo, siempre lo consideré un pueblo mágico. El paisaje majestuoso y entrañable combinado con esa población cosmopolita, el romanticismo de los estudiantes de la escuela de monjas que tocaban la guitarra y cantaban canciones de José Luis Perales y Mocedades. Todo me gustaba, deseaba irme a vivir a Creel algún día. Tuve un novio en Creel; conocí a Juan Carlos en Creel; pasé un excelente inicio de año en Creel; disfruté del mejor concierto de mi vida en Creel; viví un fin de semana mágico en Creel con el que ahora es mi esposo… En fin, Creel significó para mí muchos sueños, era parada obligatoria en las idas y vueltas a Cerocahui; pasábamos por Creel antes de visitar a Romayne Wheleer y parábamos a desayunar … ¡mh! Cómo recuerdo esos desayunos con la gente del Banco de Alimentos. Recuerdo también al Molkas, la placita, la oficina de Correos, pero sobre todo la estación del tren. Era casi de película cada vez que pasaba por Creel, miraba con ansiedad por la ventanilla del tren, corría a los vestíbulos para ver, para buscar, ¿qué buscaba? Nada, era el olor, era la sensación, era un sentimiento indescriptible que me motivaba aquél adorable pueblecito donde empezaba mi tierra, mis montañas, mis árboles, mis casitas de adobe con la columna de humo queriendo llegar al cielo. Cuando volvía de Cerocahui, igual me invadía una excitación especial al llegar a Creel, siempre era el principio o el fin, siempre fue especial, hasta la última vez que llegué a comer pollo asado con toda la familia.
Ahora que he visto el vídeo he sentido un sobrecogimiento fuerte, un dolor indescriptible al ver mi tierra tomada por las redes de narcotráfico. Vivo lejos, pero me mantengo cerca gracias a las nuevas tecnologías. Habló a menudo por teléfono con familia y amigos y leo periódicos de mi tierra. Me niego a separarme, sigo perteneciendo allá, por eso siento que el problema del narcotráfico me concierne y por eso siento que ante la problemática actual, algo tenemos que hacer, aunque sea escribir nostálgicos artículos de opinión que recuerden lo hermosa que ha sido la Sierra Tarahumara, los tiempos tan buenos que hemos pasado en ella, cuando había trabajo, cuando los jóvenes teníamos alternativas de desarrollo y la tierra y los pinos eran suficientes para satisfacer nuestras necesidades. Escribo desde la nostalgia, escribo desde la distancia.
domingo, 25 de octubre de 2009
el mundo virtual de los niños
Ahora resulta que a mi hijo le ha dado por entrar a Habbo. Atónita me pregunto que demonios es eso del Habbo. Me cuenta de amigos, de un empleo, de salas, créditos, pixeles, furnis, etc. Pero ¿de qué habla? Parece como si fuera otro idioma. ¿Empleo? ¿Amigos? Sin remedio acudo a San Google para solicitar orientación.
Habbo, amiga mía -me dice con voz grave, el señor Google- no es ninguna novedad, tiene más de 5 años funcionando en la red, es antecedente de Second Life. Ah, Second Life me suena, he oído hablar de ese programa donde la gente se crea una vida virtual y juega a ser otra persona o ser la misma pero sin moverse, sin salir de casa, sin tener que hacer más esfuerzo que el de los músculos dactilares al teclear o al mover el Mouse.
En un principio suena bien, parece un juego inocente, los niños entrando a un mundo virtual, ejercitando la capacidad de manejar el ordenador cada vez mejor que los padres. He encontrado en esta búsqueda algunas opiniones que animan a entrar a habbo para que nuestros niños se hagan más virtuales.
No estoy segura de las bondades de este mundo virtual para los niños. Extraño (y eso que soy joven) los tiempos en que los niños jugaban en las calles, con pelotas, con cuerdas, con botes o sin nada, consigo mismos y nada más.
De pronto he recordado a mi madre, enfadada conmigo por encontrarme a todas horas leyendo. Leyendo irreverencias, sobre todo. Pero ¿qué otra cosa iba a leer en Cerocahui, si ya me sabía de memoria los libros de texto de primaria y aquél Antiguo Testamento de pastas duras que me regaló el abuelo Beto?
Todas las novelillas que pasaban por mis manos, fueran de El Libro Vaquero, El Libro Semanal o Sentimental, Así Soy y Qué, Historias de Traileros, hasta aquéllas inolvidables Joyas de la Literatura Universal, eran engullidas por mi mente infantil sin llegar a comprender exactamente el significado de la mayor parte de los contenidos, pero formando ya un hábito que me ha servido como base para mi carrera y mi formación futura, el hábito de la lectura. A veces vorazmente, leyendo a hurtadillas con una lámpara de baterías por debajo de las cobijas, en la trastienda, en algún rincón, en cualquier parte para no ser reprendida por perder el tiempo en bobadas.
Recuerdo aquello y me pregunto si la historia se repite. Me asusta la afición de mi hijo a las nuevas tecnologías, quiero lanzarlo a la calle, a jugar, al parque. Muchas veces le pregunto si se ha puesto de acuerdo para salir con algún amigo, otras veces le animo a salir, algunas veces más enfadada le doy un grito y le digo que levante su trasero de la silla y se largue por ahí a vivir la vida real, que se deje de mundos virtuales.
Confieso mi desconcierto ante el fenómeno de las nuevas tecnologías y los niños. Mi intuición me dice que debe irse a jugar, a convivir con más amigos, pero luego recuerdo a mi madre, que juzgaba pérdida de tiempo mis largas horas dedicadas a la lectura.
Tengo otro elemento de juicio, cuando por casualidad veo a mi hijo jugando con más niños, están hablando de su personaje de habbo, de Messenger, tuenti, PSP, WII, Nintendo, etc. Podríamos aplicar que el mal de mucho consuelo de tontos, pero prefiero creer que las cosas han cambiado a ritmo tan acelerado que a mis treinta me voy quedando antigua y no comprendo el mundo en que se desenvuelven los niños de cuarto o quinto de primaria.
El tema es largo y complejo, tendré que seguir investigando para poder formarme como una cibermamá, por lo pronto, aquí dejo esta opinión en El Ágora de Chihuahua, que, aunque es virtual, para mí es un enlace real con mi tierra, a tantos kilómetros de distancia.
Habbo, amiga mía -me dice con voz grave, el señor Google- no es ninguna novedad, tiene más de 5 años funcionando en la red, es antecedente de Second Life. Ah, Second Life me suena, he oído hablar de ese programa donde la gente se crea una vida virtual y juega a ser otra persona o ser la misma pero sin moverse, sin salir de casa, sin tener que hacer más esfuerzo que el de los músculos dactilares al teclear o al mover el Mouse.
En un principio suena bien, parece un juego inocente, los niños entrando a un mundo virtual, ejercitando la capacidad de manejar el ordenador cada vez mejor que los padres. He encontrado en esta búsqueda algunas opiniones que animan a entrar a habbo para que nuestros niños se hagan más virtuales.
No estoy segura de las bondades de este mundo virtual para los niños. Extraño (y eso que soy joven) los tiempos en que los niños jugaban en las calles, con pelotas, con cuerdas, con botes o sin nada, consigo mismos y nada más.
De pronto he recordado a mi madre, enfadada conmigo por encontrarme a todas horas leyendo. Leyendo irreverencias, sobre todo. Pero ¿qué otra cosa iba a leer en Cerocahui, si ya me sabía de memoria los libros de texto de primaria y aquél Antiguo Testamento de pastas duras que me regaló el abuelo Beto?
Todas las novelillas que pasaban por mis manos, fueran de El Libro Vaquero, El Libro Semanal o Sentimental, Así Soy y Qué, Historias de Traileros, hasta aquéllas inolvidables Joyas de la Literatura Universal, eran engullidas por mi mente infantil sin llegar a comprender exactamente el significado de la mayor parte de los contenidos, pero formando ya un hábito que me ha servido como base para mi carrera y mi formación futura, el hábito de la lectura. A veces vorazmente, leyendo a hurtadillas con una lámpara de baterías por debajo de las cobijas, en la trastienda, en algún rincón, en cualquier parte para no ser reprendida por perder el tiempo en bobadas.
Recuerdo aquello y me pregunto si la historia se repite. Me asusta la afición de mi hijo a las nuevas tecnologías, quiero lanzarlo a la calle, a jugar, al parque. Muchas veces le pregunto si se ha puesto de acuerdo para salir con algún amigo, otras veces le animo a salir, algunas veces más enfadada le doy un grito y le digo que levante su trasero de la silla y se largue por ahí a vivir la vida real, que se deje de mundos virtuales.
Confieso mi desconcierto ante el fenómeno de las nuevas tecnologías y los niños. Mi intuición me dice que debe irse a jugar, a convivir con más amigos, pero luego recuerdo a mi madre, que juzgaba pérdida de tiempo mis largas horas dedicadas a la lectura.
Tengo otro elemento de juicio, cuando por casualidad veo a mi hijo jugando con más niños, están hablando de su personaje de habbo, de Messenger, tuenti, PSP, WII, Nintendo, etc. Podríamos aplicar que el mal de mucho consuelo de tontos, pero prefiero creer que las cosas han cambiado a ritmo tan acelerado que a mis treinta me voy quedando antigua y no comprendo el mundo en que se desenvuelven los niños de cuarto o quinto de primaria.
El tema es largo y complejo, tendré que seguir investigando para poder formarme como una cibermamá, por lo pronto, aquí dejo esta opinión en El Ágora de Chihuahua, que, aunque es virtual, para mí es un enlace real con mi tierra, a tantos kilómetros de distancia.
jueves, 3 de septiembre de 2009
Brillante conferencia del Dr. Ramón Reig
Ante estudiantes de Comunicación del ITESM y del Colegio de Periodistas de Chihuahua
Por Valentín Ramírez Llanes
Brillante y muy ilustrativa resultó la conferencia magistral impartida por el Doctor Ramón Reig a estudiantes de la carrera de comunicación del ITESM y a integrantes del Colegio de Periodistas del Estado de Chihuahua, sobre el sentido tema de Periodismo y Muerte: bases teóricas y psicosociales, y el caso México.
El destacado ponente, de origen español, pero muy conocido y reconocido en Chihuahua luego de coordinar los estudios de Doctorado en Comunicación por parte de la Universidad de Sevilla, en coordinación con la Facultad de Filosofía de la UACH, abrió su participación señalando que muerte y miedo son emociones que acompañan al hombre desde siempre, pero que en los últimos tiempos, en todo el mundo, especialmente en Méxio y Chihuahua, se ha multiplicado llegando a niveles de terror.
La sociedad actual esta impregnada de antivalores relacionados con la divulgación de actos de muerte y miedo a través de los medios de comunicación, que en aras de obtener mejores ingresos y elevar la tirada y el raiting, promueven informaciones denigrantes que van desde la presentación de la noticia con fotos que van contra dignidad humana.
El destacado ponente señaló que de acuerdo con la teoría del miedo de Jean Delaumeu, el miedo se entiende como una emoción individual de choque sorpresa, que va precedida por la toma de conciencia de un peligro presente que obliga a estar tenso, y eso es lo que está sucediendo en Chihuahua con tantos actos de terror realizados por el crimen organizado.
Los miedos de hoy son muy claros, indicó el expositor, el hombre moderno tiene miedo no solo de la violencia entendida como acciones agresivas. Tiene miedo también a la tecnología y sus avances desmedidos, a la inmigración y a la pobreza que son aspecos que sin aparecer violentos como solemos entender estos sucesos, dejan su cuota de violencia que en algunos casos se considera como violencia extrema.
Hay también un miedo muy singular, señaló el maestro Reig, y es el miedo al fracaso que la popia sociedad nos impone como un valor a seguir, dejando de lado el ser, para poner adelante el tener. E miedo también está relacionado con la crisis y la mercadotécnia, al promover acciones como las ocurridas con la suspensión de clases durante la aparición de la influenza en México.
Se crea un ambiente de miedo y temor, y la sociedad en su conjunto se envuelve en estos miedos, que no son sino acciones irresponsables que afectan a todo mundo, cuando se podría haber tratado por partes y especialmente donde apareció la “epidemia” y no en todo el país, dijo.
Respecto a la participación de periodismo en divulgar las acciones del crimen oganizado o del crimen organizado en el ámbito del perdiodismo, el maestro señaló que el ser humnao empezó a manejar este tipo de temsa en los medios, al constatar que elevan el raiting e incrementan por ende las ganancias, toda vez que a partir de sucesos relevantes en el ámbito del crimen, aparejaron sus noticias con informaciones políticas y empresariales, que son consideradas origen del periodismo en el mundo.
Las informaciones sobre asesinatos, ejecusiones, violenca, actividades publicitarias del crimen organizado se han apoderado de las noticias titulares de los medios, porque desaortunadamente venden bastante, sin embargo se incurre en un error al dar a conocer noticias de este tipo sin interpretación: se trata de informar, interpetar el suceso y fomar, señaló, solo de esta manera se puede reducir el miedo de los lectores y de al sociedd en general, sin dejar de estar informado.
Esto significa que se pueden manejar notas de crimen y violencia, pero siempe y caundo se de una explicación satisfactoria del suceso ocurrido y no simplemente se inoforme sin interoertar, o se expongan fotos denigranets de la dignidad humana, no importa que el violentado ya esté muerto, conserva sus derechos y los de su familia a no ser expuesto en forma denigrante, señaló.
El morbo en periodismo debe ser descartado, es no es una forma sana de hacer periodismo de altura, no con titulares de morbo, sexo y violencia que es una de las carateristicas de los medios de ahora, se hace buen periodismo, son aspectos que nada tien que ver con el perdiodismo de nivel, reafirmó en ponente.
Al término de su temática se realizó una serie de preguntas y respuestas que tanto estudiantes como periodistas del Colegio le hicieronal Doctor Ramón Reig, que estará presente en el VII Bienal Iberoamercana de Comunicación que tendrá como sede a la UACH.
Por Valentín Ramírez Llanes
Brillante y muy ilustrativa resultó la conferencia magistral impartida por el Doctor Ramón Reig a estudiantes de la carrera de comunicación del ITESM y a integrantes del Colegio de Periodistas del Estado de Chihuahua, sobre el sentido tema de Periodismo y Muerte: bases teóricas y psicosociales, y el caso México.
El destacado ponente, de origen español, pero muy conocido y reconocido en Chihuahua luego de coordinar los estudios de Doctorado en Comunicación por parte de la Universidad de Sevilla, en coordinación con la Facultad de Filosofía de la UACH, abrió su participación señalando que muerte y miedo son emociones que acompañan al hombre desde siempre, pero que en los últimos tiempos, en todo el mundo, especialmente en Méxio y Chihuahua, se ha multiplicado llegando a niveles de terror.
La sociedad actual esta impregnada de antivalores relacionados con la divulgación de actos de muerte y miedo a través de los medios de comunicación, que en aras de obtener mejores ingresos y elevar la tirada y el raiting, promueven informaciones denigrantes que van desde la presentación de la noticia con fotos que van contra dignidad humana.
El destacado ponente señaló que de acuerdo con la teoría del miedo de Jean Delaumeu, el miedo se entiende como una emoción individual de choque sorpresa, que va precedida por la toma de conciencia de un peligro presente que obliga a estar tenso, y eso es lo que está sucediendo en Chihuahua con tantos actos de terror realizados por el crimen organizado.
Los miedos de hoy son muy claros, indicó el expositor, el hombre moderno tiene miedo no solo de la violencia entendida como acciones agresivas. Tiene miedo también a la tecnología y sus avances desmedidos, a la inmigración y a la pobreza que son aspecos que sin aparecer violentos como solemos entender estos sucesos, dejan su cuota de violencia que en algunos casos se considera como violencia extrema.
Hay también un miedo muy singular, señaló el maestro Reig, y es el miedo al fracaso que la popia sociedad nos impone como un valor a seguir, dejando de lado el ser, para poner adelante el tener. E miedo también está relacionado con la crisis y la mercadotécnia, al promover acciones como las ocurridas con la suspensión de clases durante la aparición de la influenza en México.
Se crea un ambiente de miedo y temor, y la sociedad en su conjunto se envuelve en estos miedos, que no son sino acciones irresponsables que afectan a todo mundo, cuando se podría haber tratado por partes y especialmente donde apareció la “epidemia” y no en todo el país, dijo.
Respecto a la participación de periodismo en divulgar las acciones del crimen oganizado o del crimen organizado en el ámbito del perdiodismo, el maestro señaló que el ser humnao empezó a manejar este tipo de temsa en los medios, al constatar que elevan el raiting e incrementan por ende las ganancias, toda vez que a partir de sucesos relevantes en el ámbito del crimen, aparejaron sus noticias con informaciones políticas y empresariales, que son consideradas origen del periodismo en el mundo.
Las informaciones sobre asesinatos, ejecusiones, violenca, actividades publicitarias del crimen organizado se han apoderado de las noticias titulares de los medios, porque desaortunadamente venden bastante, sin embargo se incurre en un error al dar a conocer noticias de este tipo sin interpretación: se trata de informar, interpetar el suceso y fomar, señaló, solo de esta manera se puede reducir el miedo de los lectores y de al sociedd en general, sin dejar de estar informado.
Esto significa que se pueden manejar notas de crimen y violencia, pero siempe y caundo se de una explicación satisfactoria del suceso ocurrido y no simplemente se inoforme sin interoertar, o se expongan fotos denigranets de la dignidad humana, no importa que el violentado ya esté muerto, conserva sus derechos y los de su familia a no ser expuesto en forma denigrante, señaló.
El morbo en periodismo debe ser descartado, es no es una forma sana de hacer periodismo de altura, no con titulares de morbo, sexo y violencia que es una de las carateristicas de los medios de ahora, se hace buen periodismo, son aspectos que nada tien que ver con el perdiodismo de nivel, reafirmó en ponente.
Al término de su temática se realizó una serie de preguntas y respuestas que tanto estudiantes como periodistas del Colegio le hicieronal Doctor Ramón Reig, que estará presente en el VII Bienal Iberoamercana de Comunicación que tendrá como sede a la UACH.
jueves, 13 de agosto de 2009
Nacionalismo y futbol
El enfrentamiento futbolístico de este 12 de agosto ha tenido un histórico desenlace: el tricolor ha vencido a los gringos. Escucho por las calles chihuahuenses la algarabía de los carros festejando la victoria. Se reúnen los fanáticos a celebrar la victoria tanto en la
Glorieta de Pancho Villa, como en El Ángel de la independencia del DF. Festejos similares se llevan a cabo en muchas ciudades del país.
Da gusto tener motivos de alegría. Quizá con este triunfo de la selección mexicana se nos pase a los chihuahuenses el sabor amargo de los cinco muertos en el Far West, la balacera del Periférico de la Juventud y el atentado al director del CERESO.
Leo en algún diario nacional que el público mexicano abucheo el himno nacional de los vecinos del norte. Como siempre sale a relucir ese extraño sentimiento de amor-odio de los mexicanos hacia los gringos. Con este partido de futbol, se deja ver la mexicanez en su máxima expresión. El continuo esfuerzo del sistema educativo nacional, los medios de comunicación y demás fuentes de formación de los mexicanos dan fruto. No en vano estamos todos los lunes haciendo honores a la bandera desde que todavía no tenemos ni idea el significado de este tipo de actos. No estoy muy segura de que alguna vez tengamos conciencia de dicho significado, -dicho sea de paso-. En lo que a mí respecta siempre había visto con mucha naturalidad las medidas nacionalistas, pues no conocía otra forma de educación. Fue al llegar a otro país cuando me di cuenta de que otra forma de educarnos es posible. Dos amigos italianos que tengo en España le decían a mi amiga Mónica (una tapatía muy orgullosa de nuestra tierra) que no comprendían los homenajes a la bandera y se quedaban con la boca abierta cuando mi amiga les presumía su participación en la escolta, como un puesto de honor por sus altas calificaciones.
Nos comen el coco. Desde pequeños nos van sembrando un nacionalismo que no nos lleva a ninguna parte. Está muy bien abuchear a los gringos, pero mucho mejor estaría actuar en consecuencia y abuchear las medidas gubernamentales que ponen a los mexicanos por debajo de los gringos en muchos sentidos. Vale manifestar nuestra alegría por el triunfo del Tri, pero mucho más valor tendría manifestar nuestro descontento por el servilismo del gobierno mexicano ante el vecino norteño. Nos estamos quedando solos en Latinoamérica, México y Colombia son los dos únicos países que siguen mostrando su lealtad incondicional al imperialismo yanqui. Casualmente son los dos países con mayores problemas de violencia, narcotráfico y corrupción.
El nacionalismo mexicano está mal encausado. Ya no son los tiempos de Lázaro Cárdenas, el mundo avanza hacia la globalización y los nacionalismos se convierten en cadenas que evitan el progreso. Sobre todo porque no son nacionalismos reales, sirven en la superficie, como máscara para ocultar problemas profundos. Este sentimiento de amor a la patria se debe aprovechar para sembrar valores de responsabilidad, trabajo, respeto a la verdad y a la vida, entre otras cosas que adolecemos los mexicanos. Es decir, que es muy bueno alegrarse porque gana la selección mexicana y salir a festejar, pero mucho mejor será cuando tomemos conciencia de lo que una nación significa y nos convirtamos en ciudadanos, es decir en personas informadas, exigentes con sus gobiernos, críticos y dispuestos a luchar para cambiar el rumbo del país.
Rosalba Mancinas Chávez: rmancinas@gmail.com.
*Este texto ha sido publicado en El Ágora de Chihuahua, www.elagoradechihuahua.com.
Glorieta de Pancho Villa, como en El Ángel de la independencia del DF. Festejos similares se llevan a cabo en muchas ciudades del país.
Da gusto tener motivos de alegría. Quizá con este triunfo de la selección mexicana se nos pase a los chihuahuenses el sabor amargo de los cinco muertos en el Far West, la balacera del Periférico de la Juventud y el atentado al director del CERESO.
Leo en algún diario nacional que el público mexicano abucheo el himno nacional de los vecinos del norte. Como siempre sale a relucir ese extraño sentimiento de amor-odio de los mexicanos hacia los gringos. Con este partido de futbol, se deja ver la mexicanez en su máxima expresión. El continuo esfuerzo del sistema educativo nacional, los medios de comunicación y demás fuentes de formación de los mexicanos dan fruto. No en vano estamos todos los lunes haciendo honores a la bandera desde que todavía no tenemos ni idea el significado de este tipo de actos. No estoy muy segura de que alguna vez tengamos conciencia de dicho significado, -dicho sea de paso-. En lo que a mí respecta siempre había visto con mucha naturalidad las medidas nacionalistas, pues no conocía otra forma de educación. Fue al llegar a otro país cuando me di cuenta de que otra forma de educarnos es posible. Dos amigos italianos que tengo en España le decían a mi amiga Mónica (una tapatía muy orgullosa de nuestra tierra) que no comprendían los homenajes a la bandera y se quedaban con la boca abierta cuando mi amiga les presumía su participación en la escolta, como un puesto de honor por sus altas calificaciones.
Nos comen el coco. Desde pequeños nos van sembrando un nacionalismo que no nos lleva a ninguna parte. Está muy bien abuchear a los gringos, pero mucho mejor estaría actuar en consecuencia y abuchear las medidas gubernamentales que ponen a los mexicanos por debajo de los gringos en muchos sentidos. Vale manifestar nuestra alegría por el triunfo del Tri, pero mucho más valor tendría manifestar nuestro descontento por el servilismo del gobierno mexicano ante el vecino norteño. Nos estamos quedando solos en Latinoamérica, México y Colombia son los dos únicos países que siguen mostrando su lealtad incondicional al imperialismo yanqui. Casualmente son los dos países con mayores problemas de violencia, narcotráfico y corrupción.
El nacionalismo mexicano está mal encausado. Ya no son los tiempos de Lázaro Cárdenas, el mundo avanza hacia la globalización y los nacionalismos se convierten en cadenas que evitan el progreso. Sobre todo porque no son nacionalismos reales, sirven en la superficie, como máscara para ocultar problemas profundos. Este sentimiento de amor a la patria se debe aprovechar para sembrar valores de responsabilidad, trabajo, respeto a la verdad y a la vida, entre otras cosas que adolecemos los mexicanos. Es decir, que es muy bueno alegrarse porque gana la selección mexicana y salir a festejar, pero mucho mejor será cuando tomemos conciencia de lo que una nación significa y nos convirtamos en ciudadanos, es decir en personas informadas, exigentes con sus gobiernos, críticos y dispuestos a luchar para cambiar el rumbo del país.
Rosalba Mancinas Chávez: rmancinas@gmail.com.
*Este texto ha sido publicado en El Ágora de Chihuahua, www.elagoradechihuahua.com.
jueves, 30 de julio de 2009
Más allá de los narcos
Al finalizar la primera semana del mes de junio, leí con profunda tristeza la noticia de la captura de cuatro personas implicadas en el narcotráfico de drogas en la comunidad de Cerocahui. Les incautaron droga, armas, semillas para más droga y qué se yo cuantas cosas más.
No sentí tristeza por su captura, si andan en un negocio ilícito se arriesgan a ser capturados y llevados a la cárcel. Es más, lo correcto es que reciban un castigo, que sean puestos en prisión.
Pero esta mala costumbre de pensar en el más allá de las cosas me ha invitado a reflexionar en torno a la problemática que vive México desde hace años, acentuada durante los últimos tres o cuatro hasta llegar a niveles inesperados.
No sé si el lector habrá tenido la precaución de observar las edades de la mayoría de implicados en las noticias de violencia y de narcotráfico, desde asesinatos hasta simples robos. Yo lo he estado haciendo por curiosidad y he advertido como la mayoría están alrededor de los treinta años.
Me incluyo en esa generación, los nacidos en los años setenta, los hijos de la crisis, los mexicanos que no hemos visto un México en buenas condiciones, nos ha tocado verlo de mal en peor. Somos la generación que sufrió las consecuencias del turbulento sexenio de Díaz Ordaz y padeció a Echeverría Álvarez, a López Portillo y todos los demás. Los mismos que empezábamos a tener conciencia nacional a finales de los ochenta y principios de los noventa y sentíamos una enorme ilusión al ver al país viviendo la Solidaridad de Salinas de Gortari, el aparente esplendor y desarrollo del país, seguidos de la profunda decepción. También somos los que con nuestros tiernos veintitantos añitos vivimos la ilusión del Cambio y sufrimos la decepción del más de lo mismo pero con distinto color.
Para no ir muy lejos y perderme en la tierna nostalgia de los treinta años (ya pasaditos), volveré a la temática de la Sierra Tarahumara y sus supuestos narcos. Si en el país entero se vivió la crisis a partir de Echeverría, en la Sierra se vivió mucho más.
Primero había minas, por eso se fundaron los pueblos, luego se trabajaba la madera. Aún con todas las carencias de servicios básicos como agua potable y luz eléctrica, la gente tenía trabajo y vivía el día a día con la apacible tranquilidad de la rústica vida rural. Pero la falta de control gubernamental permitió que las empresas abusaran del bosque y lo explotaran hasta acabar con él por completo. Las minas también se agotaron. Los hoy jóvenes nacidos en los setenta se quedaron sin opciones laborales. No había minas, no había madera, no había industrias, ¿qué hacer para sobrevivir en los alejados pueblecitos de la Sierra? La mayoría emigró a las ciudades y hasta la fecha, salvo contadas excepciones, viven en los suburbios, sin terminar de adaptarse a la vida citadina. Los que se quedaron en la Sierra, con pocas opciones laborales se quedaron.
No pretendo justificar a la gente que se dedica a negocios ilícitos, pero sí pretendo invitar a ver más allá del problema aparente, qué hay detrás de unos jóvenes que se dedican al narcotráfico. ¿Les gustará estar meses enteros cuidando su siembra de mariguana en los terrenos más inhóspitos con el temor permanente del Ejército, la policía y de otras bandas? ¿O preferirán un trabajo honesto para ganarse la vida y mantener a la familia? Yo no lo sé, lo pregunto, suelto esas dudas solamente porque no tengo espacio para soltar todas las que saltan a mi cabeza.
Ahora que es tiempo de elecciones y los políticos pierden el tiempo en chismes de barrio y peleas personales, la ciudadanía debemos exigir que se piense en México de manera profunda, en lo esencial, en la base para el desarrollo del país. Dejemos de dimes y diretes, dejemos las naguas con valor para acusar a gobiernos, vayamos a los verdaderos responsables de la situación socioeconómica que vive el país. ¿Son verdaderamente los políticos los responsables de la situación o son monigotes de un poder por encima de ellos? ¿Obedecen a principios y valores de partidos políticos o son esclavos de una clase empresarial que los sustenta y respalda?
Demasiadas preguntas me han surgido a partir de la detención de estos cuatro vecinos de mi pueblo, uno de los pueblos más bonitos de la Sierra Tarahumara, un lugar que podría ser declarado destino turístico, pues cuenta con grandes virtudes tanto de belleza natural como de historia y situación geográfica. Esa podría ser una solución para dar oportunidades laborales a los jóvenes de la Sierra y no dejarlos a la deriva para que los emplee el listo de turno y terminen en la cárcel como narcotraficantes.
No sentí tristeza por su captura, si andan en un negocio ilícito se arriesgan a ser capturados y llevados a la cárcel. Es más, lo correcto es que reciban un castigo, que sean puestos en prisión.
Pero esta mala costumbre de pensar en el más allá de las cosas me ha invitado a reflexionar en torno a la problemática que vive México desde hace años, acentuada durante los últimos tres o cuatro hasta llegar a niveles inesperados.
No sé si el lector habrá tenido la precaución de observar las edades de la mayoría de implicados en las noticias de violencia y de narcotráfico, desde asesinatos hasta simples robos. Yo lo he estado haciendo por curiosidad y he advertido como la mayoría están alrededor de los treinta años.
Me incluyo en esa generación, los nacidos en los años setenta, los hijos de la crisis, los mexicanos que no hemos visto un México en buenas condiciones, nos ha tocado verlo de mal en peor. Somos la generación que sufrió las consecuencias del turbulento sexenio de Díaz Ordaz y padeció a Echeverría Álvarez, a López Portillo y todos los demás. Los mismos que empezábamos a tener conciencia nacional a finales de los ochenta y principios de los noventa y sentíamos una enorme ilusión al ver al país viviendo la Solidaridad de Salinas de Gortari, el aparente esplendor y desarrollo del país, seguidos de la profunda decepción. También somos los que con nuestros tiernos veintitantos añitos vivimos la ilusión del Cambio y sufrimos la decepción del más de lo mismo pero con distinto color.
Para no ir muy lejos y perderme en la tierna nostalgia de los treinta años (ya pasaditos), volveré a la temática de la Sierra Tarahumara y sus supuestos narcos. Si en el país entero se vivió la crisis a partir de Echeverría, en la Sierra se vivió mucho más.
Primero había minas, por eso se fundaron los pueblos, luego se trabajaba la madera. Aún con todas las carencias de servicios básicos como agua potable y luz eléctrica, la gente tenía trabajo y vivía el día a día con la apacible tranquilidad de la rústica vida rural. Pero la falta de control gubernamental permitió que las empresas abusaran del bosque y lo explotaran hasta acabar con él por completo. Las minas también se agotaron. Los hoy jóvenes nacidos en los setenta se quedaron sin opciones laborales. No había minas, no había madera, no había industrias, ¿qué hacer para sobrevivir en los alejados pueblecitos de la Sierra? La mayoría emigró a las ciudades y hasta la fecha, salvo contadas excepciones, viven en los suburbios, sin terminar de adaptarse a la vida citadina. Los que se quedaron en la Sierra, con pocas opciones laborales se quedaron.
No pretendo justificar a la gente que se dedica a negocios ilícitos, pero sí pretendo invitar a ver más allá del problema aparente, qué hay detrás de unos jóvenes que se dedican al narcotráfico. ¿Les gustará estar meses enteros cuidando su siembra de mariguana en los terrenos más inhóspitos con el temor permanente del Ejército, la policía y de otras bandas? ¿O preferirán un trabajo honesto para ganarse la vida y mantener a la familia? Yo no lo sé, lo pregunto, suelto esas dudas solamente porque no tengo espacio para soltar todas las que saltan a mi cabeza.
Ahora que es tiempo de elecciones y los políticos pierden el tiempo en chismes de barrio y peleas personales, la ciudadanía debemos exigir que se piense en México de manera profunda, en lo esencial, en la base para el desarrollo del país. Dejemos de dimes y diretes, dejemos las naguas con valor para acusar a gobiernos, vayamos a los verdaderos responsables de la situación socioeconómica que vive el país. ¿Son verdaderamente los políticos los responsables de la situación o son monigotes de un poder por encima de ellos? ¿Obedecen a principios y valores de partidos políticos o son esclavos de una clase empresarial que los sustenta y respalda?
Demasiadas preguntas me han surgido a partir de la detención de estos cuatro vecinos de mi pueblo, uno de los pueblos más bonitos de la Sierra Tarahumara, un lugar que podría ser declarado destino turístico, pues cuenta con grandes virtudes tanto de belleza natural como de historia y situación geográfica. Esa podría ser una solución para dar oportunidades laborales a los jóvenes de la Sierra y no dejarlos a la deriva para que los emplee el listo de turno y terminen en la cárcel como narcotraficantes.
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